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Toalla en mano

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Jesús es el maestro por excelencia. Durante su corta vida en la tierra y sus tres años de ministerio nos enseña tantas cosas acerca de Dios y de la vida que nos son hoy de bendición a todos los que le servimos.

Una de las principales enseñanzas que Jesús nos demostró fue acerca del servirnos los unos a los otros.

Juan 13:5: y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús contestó: Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás.

Pedro no podía entender porque Jesús siendo el maestro, como Jesús siendo su líder y siendo el hijo de Dios se rebajaba a lavarles los pies. Ni en ese tiempo ni en el actual es una tarea agradable lavarle los pies a nadie.

Específicamente en ese tiempo los pies siempre estaban sucios ya que caminaban largas distancias en sandalias y donde vivían era un lugar arenoso o con muchos lugares secos.

Ni su posición ni la condición de los pies de sus discípulos era importante para Jesús, así que toalla en mano se dio a la tarea de lavarles los pies a sus discípulos. Como siempre suele suceder, vemos que Pedro levanta la voz de protesta diciendo que no se dejaría lavar los pies por el maestro.

Puedo ver a Jesús cuando le decía “muchacho, en estos momentos no entiendes porque lo hago, pero ya verás que en su momento lo vas a entender”.

Luego de finalizar de lavarle los pies a cada uno de sus discípulos, Jesús dijo lo siguiente.

Juan 13:13-16: ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan.

Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje

Jesús les demostró a sus discípulos que el servir no es para los que no tienen una posición, que el servir no te hace menos importante, sino que el servir al prójimo es tarea de todos.

Jesús les recalca ¿Ustedes me llaman maestro? Esta es la enseñanza que les quiero mostrar, nunca olviden el servir a su hermano o hermana.

Si sirves a Jesús, no puedes pasar por alto esta enseñanza. Recuerda que no solo en este pasaje, sino a través de todo el ministerio de Cristo vemos la importancia de servir.

Haz lo que sea necesario para adoptar la tarea de servir a otros en tu vida y ministerio. Si lo haces, estas siguiendo el ejemplo del hijo de Dios.

Encuentros con Jesús

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¿Alguna vez has mirado a alguien y has dicho “Esta persona no tiene esperanza de ser visitada por Dios”?

A veces el ser humano cree que tiene la capacidad de decidir quien es digno o no de merecer la misericordia de Dios y su perdón pero eso no es algo que nos toca decidir a nosotros.

A través de todos los evangelios Jesús nos demuestra una y otra vez que Él no ve las personas como tú y yo las vemos. Uno de los ejemplos más conocidos acerca de esto lo es el encuentro de Zaqueo con Jesús.

Quizás te preguntaras ¿Y quién era Zaqueo? Pues nuestro amigo Zaqueo era un recaudador de impuestos de profesión. En esa época ser recaudador de impuestos era considerado una de los oficios más sucios y desprestigiados de ese tiempo. Tanto así que se puede decir que ser recaudador de impuestos era peor a ser  un pecador.

¿Por qué? Los recaudadores de impuestos eran considerados como traidores, ya que eran en su mayoría judíos contratados por el gobierno romano para cobrar sus impuestos.

¿Cuál era su recompensa? Abusaban de su poder y no solo cobraban el impuesto adeudado al gobierno romano, sino que podían cobrar altas cantidades por encima de la deuda y quedarse con ellas, por lo tanto eran muy ricos económicamente.

Un día mientras Jesús caminaba en la ciudad de Jericó en medio de la multitud, Zaqueo se subió a un árbol para ver a Jesús ya que según nos dice el evangelio de Lucas, era muy bajo de estatura.

Quizás Zaqueo pensó que ese era lo más cerca que vería a Jesús, pero el hijo de Dios tenía otra idea en mente. Contra todos los pronósticos, Jesús paso entre medio de la multitud y llego hasta donde Zaqueo.

Lucas 19:5-7: ¡Zaqueo! le dijo, ¡baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama

Durante su tiempo en la tierra Jesús logro causar el enojo de muchos religiosos por confesar ser el hijo de Dios y porque no tenía la misma visión de la vida de muchos de ellos. Jesús siempre busco la manera de acercarse a aquellos que la gente pensaba no tenian ninguna probabilidad de acercarse a Dios.

Jesús llego hasta este hombre tan odiado y le dijo que quería ir a su casa. Luego de este encuentro, nuestro amigo Zaqueo decidió dar la mitad de su fortuna a los pobres y devolver hasta cuatro veces la cantidad que se había robado en impuestos.

¿Sabes porque Zaqueo tomo esta decisión? Porque cuando Cristo llega a la vida de alguien esa persona jamás puede volver a ser la misma. Jesús se acercó a Zaqueo con amor y viendo en él lo que a simple vista los demás no podían ver.

Donde los demás veían un ladrón, Jesús veía una persona generosa. Así mismo sucede contigo y conmigo, Jesús ve en ti y en mi lo que otros no pueden ver.

Si has tenido un encuentro con Jesús, ¿Cómo ese encuentro cambio tu vida? Si no te has encontrado con Él, hoy es el día perfecto, solo confiésale sinceramente que lo necesitas y veras como cambia tu vida luego de ese encuentro con Jesús.

Abre tus ojos

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Estoy seguro que has escuchado la anécdota del vaso lleno hasta la mitad ¿Cómo lo ves? ¿Medio lleno o medio vacío? La manera en que vemos o no vemos las cosas dice mucho acerca de nuestra Fe. Claro, eso no significa ser ilusos o tratar de aparentar algo que no es.

Pero muchas veces nos enfocamos solo en lo negativo que estamos pasando y no nos percatamos que en medio de esa situación Dios está moviéndose a nuestro favor. Hay un tremendo ejemplo de una situación similar de un joven que vivió en los tiempos del profeta Elíseo.

2 Reyes 6:15-17: Al día siguiente, cuando el sirviente del hombre de Dios se levantó temprano y salió, había tropas, caballos y carros de guerra por todos lados. ¡Oh señor! ¿Qué vamos a hacer ahora? gritó el joven a Elíseo.

¡No tengas miedo! le dijo Elíseo. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos! Entonces Elíseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!».

Así que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Elíseo estaba llena de caballos y carros de fuego.

¡ Wow ¡ ¿Cuántas veces has vivido una situación similar? Lo que ves es una ejercito enemigo que está en posición de ataque y no sabes que vas a hacer. Piensas que llego el fin, que de esta situación nadie te pude salvar.

Hasta que de repente Dios abre tus ojos y te permite ver que el que pelea de tu lado es mucho más grande y poderoso que el que está contra ti. Sabes, Dios protege  a sus hijos cuando están obrando en integridad y se mantienen buscando su voluntad.

Si estás viviendo una situación en donde parece que nada está a tu favor, pide a Dios que abra tus ojos espirituales y que te permita ver como Él está peleando por ti. Te aseguro que una vez abras tus ojos espirituales veras que a pesar de la situación, Él que está contigo es más grande que el que está contra ti.

No bajes los brazos

no bajes los brazos

Ninguna institución puede prevalecer si no hay unidad. Si analizamos las empresas más exitosas, podemos notar que uno de los comunes denominadores es una misma visión y un equipo que trabaja por un mismo propósito

Pues ese mismo principio es verdad para la iglesia cristiana. Donde no hay unión, hay desunión, donde no hay una misma visión hay división. El Apóstol Pablo dijo lo siguiente a la iglesia de Corinto…

Amados hermanos, les ruego por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo que vivan en armonía los unos con los otros. Que no haya divisiones en la iglesia. Por el contrario, sean todos de un mismo parecer, unidos en pensamiento y propósito (1 Corintios 1:10)

Hay momentos en que como seres humanos, como líderes, como pastores, como padres y esposos que somos nos sentiremos cansados en medio de las diferentes batallas que enfrentamos cada día, es ahí cuando entran en escena nuestros amigos y hermanos en la Fe para ayudarnos.

Algo parecido vivió Moisés cuando el pueblo de Dios tuvo que salir a pelear con los amalecitas, un pueblo que quería destruir los israelitas.

 Josué hizo lo que Moisés le ordenó, y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Hur subieron a lo alto del monte. 

Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro.

De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso, y Josué derrotó al ejército amalecita a filo de espada. (Éxodo 17:8-13)

La estrategia de batalla era Josué salía al campo de batalla y Moisés al tope de la montaña orando con sus manos levantadas a Dios por una victoria. Pero luego de varias horas a Moisés se le cansaron sus brazos y tuvo que bajarlos.

En el momento que Moisés tenía que bajar sus brazos, los amalecitas dominaban la batalla. Aparentemente esta escena se repitió varias veces hasta que ya Moisés no podía levantar sus brazos.

Fue en ese momento en que Hur y Aaron tomaron una piedra, sentaron a Moisés y ellos sostuvieron sus manos hasta que Dios les dio la victoria.

Sabes, habrán momentos en que tú también estés librando una dura batalla, esta batalla puede ser emocional, física o espiritual. Probablemente has gastado ya todas tus fuerzas y has tenido que bajar temporeramente tus brazos.

Pero es en esos momentos que como el ejército de Dios, nuestros hermanos en la Fe entran en escena a levantar nuestros brazos. Si eres padre o madre, esposo o esposa, líder en una empresa, líder o pastor, este principio te aplica. Procuremos ante todo la unidad no la división.

Esa unión, ese trabajar como un solo equipo enfocados en el plan de Dios es el que nos garantizara la victoria.

 

De repente

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¿Has vivido alguna situación en donde todo cambio de repente? A través de la vida todos viviremos algún de repente algunos que no quisiéramos vivir.

Nadie quisiera recordar cuando “de repente” perdimos a ese ser que tanto amábamos. Haríamos lo que fuera por olvidar cuando “De repente” una relación termino. ¿Quien quiere recordar cuando “de repente” perdió su empleo? Pero un “de repente” no solo llega para traernos malos recuerdos.

Existen muchos ejemplos que podemos escoger de la biblia en que Dios lo cambio todo ” De repente”. Muchas veces Dios se mueve de manera especial en los “De repente”.

Si no lo creen pregúntenle a la mujer del flujo de sangre, batallo por 12 largos años con su enfermedad, gasto todos sus recursos económicos y nada parecía funcionar. Estoy seguro estaba cansada de escuchar que su enfermedad no tenía cura, su ánimo había decaído. Hasta que “de repente” pudo tocar el borde del manto de Cristo y fue sana de su enfermedad.

Puedo entender cómo se sentía Jairo cuando desesperado buscaba llegar donde Jesús porque su hija estaba muy enferma. Lo puedo visualizar caminando entre la multitud y haciendo lo imposible para llegar a donde Jesús y cuando por fin lo logra, “De repente” recibe la noticia de que su hija había muerto.

Pero no todo quedo ahí con Jairo y su hija, el mismo Jesús le dijo a Jairo no temas y lo acompaño a su casa. Una vez estando allí “De repente” su hija volvió a la vida.

¿Alguna vez has estado en una situación en donde te sentías preso y sin salida? Eso mismo le sucedió literalmente al Apóstol Pablo y a Silas. Habían sido encarcelados y azotados injustamente y no sabían si lo próximo que les esperaba es la muerte. Ellos no se sentaron a llorar, sino que aprovecharon la oportunidad para hacer el primer concierto cristiano en la cárcel cuando “De repente” Dios envió un terremoto que hizo que todas las cadenas se soltaran y las puertas de las celdas se abrieran.

Y pudiera seguir contando ejemplos de cómo Dios ” De repente” puede cambiar nuestra situación. No importa si necesitas sanidad, dar vida a alguien que ya no la tiene, no importa si necesitas que las cadenas que te están atando se rompan, Dios puede cambiarlo todo de repente.

Jesús nos dice en Lucas 18:27“Lo imposible para los hombres es posible para Dios,” respondió Jesús.  Sea cual sea tu situación hoy te invito a confiar en Dios, te aseguro que el nunca te va a fallar.

Perder para ganar

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Vivimos en un mundo sumamente competitivo en donde desde pequeños se nos enseña a querer ser el numero uno en todo. Escuchamos cosas como perder no es una opción, lo importante es ganar o nadie recuerda a quien llego en segundo lugar. Y no hay nada malo necesariamente en querer ganar, pero hay veces en que querer ganar se convierte en nuestro todo y hay ocasiones en que para ganar hay que perder.

Quizás piensas en que eso no tiene sentido, pero esas palabras no las dije Yo originalmente, esas palabras las dijo Jesucristo. A veces si analizamos las palabras de Jesús, pensaremos que no siempre tienen sentido, al menos a nuestra lógica no las tienen. ¿A quien se le ocurre que para ganar hay que perder? Pero si deseas seguir a Jesús, perder es necesario. Veamos las palabras de Jesús.

Lucas 9:23-24: Y a todos les decía: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. ¿Perder la vida si la quieres salvar y el que la pierda por causa de Jesús la salvara?

Estas palabras quizás sean confusas, pero hacen más sentido de los que piensas. A veces vivimos las vida con un pensamiento egoísta, y es que vivimos la vida para nosotros. Creemos que ser reconocidos por nuestros logros o nuestra atractivo físico, ganar mucho dinero, ser famosos entre otras cosas es lo que le da sentido a la vida, pero estamos muy equivocados. A eso se refería Jesús cuan dijo que “todo aquel que quiera salvar su vida la perderá”.

Pero cuando damos un giro de 180 grados y “perdemos” nuestra vida, ahí cuando perder se convierte en ganar. Dios nos regalo la oportunidad de escoger, puedes ” salvar” tu vida cuando decides vivir para ti, tus deseos, tus ambiciones y tu propia satisfacción, pero solo ganaras en lo que tus propias capacidades te ayuden a alcanzar.

Pero si decides “Perder” tu vida al entregarla a Jesús, entonces esa perdida se convertirá en tu más grande victoria. Para seguir a Jesús muchas veces tenemos que perder cosas que anhelábamos, cosas que no necesariamente son malas, pero que nos hacen quitar la mirada de Jesús. Te garantizo que cuando pierdes por amor a Jesús, ganaras mucho más de lo que puedes imaginar.

 

 

Fé de Camaleón

camaleon

Nunca he sido amante de los reptiles, no me gusta mucho ni verlos, pero uno que siempre ha llamado mi atención lo es el camaleón. Creo que es un animal con unas características fascinantes.

Según he podido leer del camaleón, el contrario de lo que algunos creen, no son incoloros, ni mudan de color solo de acuerdo con el del ambiente; en realidad, el cambio de su color básico expresa más a menudo una condición fisiológica (relacionada con la temperatura o la hora del día) o una condición psicológica (provocada por la proximidad de un eventual adversario o pareja).

En todo el occidente, el término “camaleón” se usa en el lenguaje de pueblo como sinónimo de una persona voluble, que adapta su comportamiento y características a las circunstancias.

¿Sabías que hay personas que tienen una Fe como el camaleón? Que hoy su Fe está en su máximo nivel pero si sus circunstancias o su entorno cambian su Fe fácilmente se derrumba.

¿Hay algo malo en dudar? No siempre, hay ocasiones que la duda nos ayuda a pensar, a meditar lo que debemos hacer o decir, pero cuando la duda nos convierte en personas inseguras, en personas desconfiadas o que hoy tenemos Fe y mañana quizás no, se puede convertir en tremendo problema.

Pero  pida con fe,  no dudando nada;  porque el que duda es semejante a la onda del  mar,  que es arrastrada por el viento y  echada de una parte a otra. “Esas personas no deberían esperar nada del Señor; su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen. (Santiago 1:6-7)

Nuestra Fe no debe ser como el camaleón, que cambia de acuerdo a la circunstancia o al sentirnos amenazados, debemos procurar fortalecer nuestra Fe de manera que nada ni nadie la tambalee.

A veces el problema es que nos miramos a nosotros mismos y lo que creemos son “nuestras” posibilidades o “nuestra” habilidad de salir victoriosos. Pero nuestra Fe no puede estar basada en el “Yo” sino en el Dios que le servimos.

Como creyentes debemos “ejercitar” nuestra Fe de manera que este lo suficientemente sólida para resistir cualquier embate que el enemigo haga en contra nuestra. Si en algún momento tu Fe ha desfallecido, no te desanimes, somos seres humanos y a todos nos pasa, pero no permitas que esa sea la norma.

De ahora en adelante no permitas que ni la gente ni las circunstancias decidan en qué dirección va tu Fe, cuando venga algo o alguien a atacar tu Fe, recuérdale que tu Fe no está basada en una persona o una circunstancia, sino que tu Fe esta puesta en el Dios todopoderoso que nunca te falla. ¡Dios te bendiga!

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Las ventajas del fracaso

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Eran las 7:00 de la mañana de un lunes de Marzo del año 1995. Tenía 18 años y estaba listo para tomar el examen para tener mi licencia de conducir. Había tomado clases, había practicado con mi mamá y aunque un poco nervioso, creí tener todo bajo control y confiaba saldría exitoso y con mi licencia de conducir.

Llego el momento de la verdad y comencé a manejar, el examinador me decía las instrucciones de que ruta debía tomar. Ya yo conocía la ruta acostumbrada del examen, es más, la tarde anterior maneje esa ruta en forma de práctica. Todo parecía ir de maravillas, el examinador me da la última instrucción “estaciónate aquí”.

Comencé a hacer las movidas pertinentes para estacionarme, una vez seguro de haberme estacionado bien le dije al examinador que había terminado. El, abrió su puerta y miro hacia el suelo la línea que marcaba el lugar donde estacionarse, luego miro hacia atrás, cerro su puerta y me dijo una palabras que hasta hoy las recuerdo con algo de dolor  “Amigo, usted ha perdido el juego” ¿Comoooo? le dije.

No podía creerlo, baje del auto, camine hacia la línea y ahí estaba, un diminuto pedazo del neumático había tocado la línea blanca, eso me costó el examen y mi licencia, ¡había fracasado!

A nadie le gusta fracasar en la vida, a mí tampoco. Pero una vez llega el fracaso tenemos dos opciones, sentarnos a lamentarnos y hacer nada, o analizar que hicimos mal, reagruparnos e intentarlo nuevamente.

Hoy te quiero ofrecer tres pasos sencillos que me han ayudado cuando enfrento el fracaso

1) Aprende de tus errores: esa experiencia me sirvió para detenerme y analizar ¿Que hice mal? Luego de eso tome los pasos necesarios para no repetir el mismo error. ¿Qué hubiera sucedido si no tomaba el tiempo para analizar que hice mal? Probablemente hubiera cometido el mismo error. Gracias a Dios, aprendí de mi error y no lo repetí.

Proverbios 14:15: Solo los simplones creen todo lo que se les dice! Los prudentes examinan cuidadosamente sus pasos.

2)Fortalece tu carácter: Aunque no lo creas, un error, si decides aprender de el, te ayudara a fortalecer tu carácter y tu confianza. Una vez aprendida la lección, con la ayuda de Dios te levantas y comienzas a caminar de nuevo. No escuches a la gente que te diga que no vale la pena intentarlo, si lo que deseas hacer es para bendición tuya o de alguien más

¿Por qué no hacerlo? Olvídate de todos los que te quieran hacer desistir. John Maxwell tiene una frase que es una de mis favoritas y dice así “Cuando quieras emprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas; cuando vean que no pueden detenerte, te dirán cómo tienes que hacerlo; y cuando finalmente vean que lo has logrado, dirán que siempre creyeron en ti”

3) Comenzar de nuevo: Por ultimo pero no menos importante, el fracaso te ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo y con más sabiduría. Dios siempre nos ofrece nuevas oportunidades para comenzar de nuevo, es una de las cualidades de Dios que más amo.

 Proverbios 24:16: Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.

Necesitas pruebas de que Dios ofrece nuevas oportunidades? Solo hay que ver el ejemplo de Cristo cuando Pedro le fallo y lo negó 3 veces luego de haber caminado con el por 3 años y jurado su lealtad. Jesús tuvo la opción de rechazarlo, pero no lo hizo. Al contrario, lo restauro y fue borrón y cuenta nueva.

Así que si en algún momento has fallado, no te desanimes. ¿Qué hace un niño pequeño que está aprendiendo a caminar y se cae al suelo? Se levanta y vuelve a intentarlo, haz tu lo mismo, veras que Dios estará a tu lado.

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¿Cual es tu excusa?

cual es tu excusa

Hay un refrán en Puerto Rico que dice lo siguiente ” Las excusas son buenas solo para el que las dice”. Este refrán es muy cierto en muchos sentidos ya que si lo analizamos y valga la redundancia su propósito es excusar, justificar algo que hicimos o dejamos de hacer o algo que dijimos o callamos.

Yo recuerdo cuando era niño y también durante mi adolescencia que yo generalmente no participaba de casi nada en la escuela o en la iglesia si tenía que ver con estar frente a una audiencia. Era sumamente tímido y todo este tipo de cosas me asustaba. Pero siempre sentí que Dios me había llamado a ser de influencia a los que me rodeaban.

Recuerdo muchas ocasiones en las que sentía que Dios me pedía que le diera una palabra de aliento a alguien, un consejo, pero tenía tanto miedo y además sentía que no tenía nada que decir y hacia lo posible por ignorar lo que Dios me pedía. Le contestaba “señor pero yo no sé qué decir” ¿ Y si me pregunta algo y yo no sé la contestación?

Muchas veces sabía que la contestación que Dios me daba era la misma que le dio al profeta Jeremías cuando Él lo llamo y comenzó a presentar excusas para no aceptar ese llamado, leamos un poco de esta conversación.

Jeremías 1:4-8: Señor me dio el siguiente mensaje: Te conocía aun antes de haberte formado en el vientre de tu madre; antes de que nacieras, te aparté y te nombré mi profeta a las naciones. Oh Señor Soberano respondí. ¡No puedo hablar por ti! ¡Soy demasiado joven! 

No digas: “Soy demasiado joven” me contestó el Señor, porque debes ir dondequiera que te mande y decir todo lo que te diga. No le tengas miedo a la gente, porque estaré contigo y te protegeré. ¡Yo, el Señor, he hablado! 

¿Cuál es tu excusa? Jeremías trato de convencer a Dios de que se había equivocado de persona ¿Has hecho tú lo mismo? Yo sí. Pero se nos olvida que Dios fue quien nos creó, y si alguien nos conoce a la perfección es Él, por lo tanto si Él te llama Él te respalda.

Aceptar el llamado que Dios nos hace nunca es fácil, pero nunca es imposible, ¿Por qué? porque todo lo puedes en Cristo porque  Él es quien te fortalece. ¿Dios te está llamando a hacer algo que te saca de tu zona de comodidad? Amén! No camines un paso atrás.

¿Que Dios te pida que hagas algo significa que no fallaras o que no tendrás dificultades en el camino? No, significa que en medio de las caída y las metidas de pata, Dios estar a tu lado para darte fuerzas.

Mi amiga o amigo que me lees, no permitas que Satanás sabotee tu mente recordándote lo que supuestamente no puedes hacer. Sabes, quizás sea cierto que en tus propias fuerzas no puedes, pero si es Dios quien te llamo no estarás en tus propias fuerzas, sino que dependerás del Dios que es especialista en imposibles, atrévete a dar un paso de Fe, te prometo que Dios no te fallara jamás.

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¿ Por Que Debemos Aprender a decir que No?

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La palabra “No” es posiblemente una de las palabras que menos personas en el mundo desean escuchar. ¿Por que? porque generalmente a nadie le gusta que le digan que no, a menos que se deba a que “no tienes una enfermedad”, “No estas en problemas” “No te quedaste sin trabajo” Etc.

¿Sabias que a veces decir no es beneficioso? Todos los días doy gracias a Dios por decirme que no a muchas cosas que le pedí, si me hubiera dicho si, probablemente hubiera sido lastimado en muchas ocasiones. Doy gracias a Dios también por las muchas veces que mis padres dijeron no a cosas que le pedí y no eran beneficiosas o no era el momento de recibirlas.

Pero también debemos a decir que no a cosas que son buenas y pueden traer algun beneficio, pero a la misma vez pueden terminar haciéndonos daño. En ocasiones se nos presentan oportunidades y  responsabilidades pueden ser una bendicion, pero ya nos encontramos lo suficientemente cargados para aceptarlas.

Aquí en Puerto Rico hay un refrán que dice que el que trata de cocinar dos pavos a la misma vez, uno de los dos se le quema. ¿Que quiere decir eso? que no debemos llenarnos de responsabilidades ya que posiblemente no podremos dar el cien por ciento para todas.

He sido testigo de muchas personas que aceptan todas las responsabilidades y tareas que se les presentan porque no encuentran como decir no. A veces nos envolvemos en muchas horas de trabajo, mucha responsabilidad, nos llevamos trabajo para la casa y ganamos buen dinero, pero no todo me conviene, no nos queda tiempo para compartir con la familia.

Lo mismo sucede en la iglesia, aceptamos responsabilidades en diferentes ministerios, aceptamos todas las invitaciones a predicar, eso por supuesto conlleva mucho tiempo para prepararse y ademas vamos a la iglesia todos los días si es necesario.

No hay nada malo en eso, es una honra ser parte de un ministerio y llevar la palabra de Dios, pero no todo me conviene, después de todo lo que hacemos no hay tiempo para la familia ni para tomar un tiempo para nosotros, mucho menos hay tiempo para orar y pasar tiempo con Dios . ¿Entienden a que me refiero?

Hay ocasiones en que decir no es bueno, no te sobrecargues, es necesario sacar tiempo para tu familia, es mucho más importante que cualquier puesto que puedas tener, ¿De que te vale tener mucho dinero y perder a tu familia? . Trabajar en un ministerio es algo que es un gran privilegio, pero ¿De que vale que todos piensen que eres un gran hombre o mujer de Dios y tu familia se sienta abandonada?

Ademas, el decir que no a algunas cosas te permite enfocarte en lo que es realmente importante y te permite ofrecer tu cien por ciento a lo que haces, esto a su vez produce mejores resultados.

Te invito a reflexionar si ha llegado el momento que comiences a decir que no. Quizás a principio se sienta extraño, quizás no se sienta bien, pero definitivamente decir que no de vez en cuando tiene sus beneficios.

Una vez te decidas a decir que no, mantente firme, y a lo que tengas que decir que si, mantente firme. Analiza que te trae el mejor beneficio, la mayor bendición y si no es la respuesta indicada, ¡ aprende a decir que no !

1 Corintios 10:6: Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Y aunque «se me permite hacer cualquier cosa», no debo volverme esclavo de nada.

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