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Vasijas Vacías

vasijas vacias

¿Alguna vez has estado en una situación donde no hay salida? ¿Dónde parece que gastaste todos los recursos, todas tus opciones y ya no queda nada? Yo he estado ahí en muchas ocasiones, quizás puedo decir que ahí me encuentro hoy según escribo estas líneas.

Esos son los momentos en que deseo rendirme, donde he dicho no hay nada más que hacer, al menos, no hay nada que yo pueda hacer, pero eso no quiere decir que Dios no pueda hacer nada, al contrario, es en esos momentos en que Dios dice ¿ Ya lo intentaste todo según tus fuerzas y según tus recursos? Ahora me toca a mí actuar.

Para ilustrarte lo que me refiero vamos a leer los siguientes versículos.

2 Reyes 4:1-7: Cierto día, la viuda de un miembro del grupo de profetas fue a ver a Elíseo y clamó: Mi esposo, quien te servía, ha muerto, y tú sabes cuánto él temía al Señor; pero ahora ha venido un acreedor y me amenaza con llevarse a mis dos hijos como esclavos.

¿Cómo puedo ayudarte? preguntó Elíseo. Dime, ¿qué tienes en tu casa? No tengo nada, solo un frasco de aceite de oliva contestó ella. Entonces Elíseo le dijo: Pídeles a tus amigos y vecinos que te presten todas las jarras vacías que puedan. Luego ve a tu casa con tus hijos y cierra la puerta. Vierte en las jarras el aceite de oliva que tienes en tu frasco y cuando se llenen ponlas a un lado.
Entonces ella hizo lo que se le indicó. Sus hijos le traían las jarras y ella las llenaba una tras otra. ¡Pronto todas las jarras estaban llenas hasta el borde!
Tráeme otra jarra —le dijo a uno de sus hijos. ¡Ya no hay más! le respondió.  Al instante, el aceite de oliva dejó de fluir. Cuando ella le contó al hombre de Dios lo que había sucedido, él le dijo: «Ahora vende el aceite de oliva y paga tus deudas; tú y tus hijos pueden vivir de lo que sobre.
Esta viuda ya no tenía nada, en ese tiempo solo los hombres trabajaban, y al morir su esposo había quedo también desamparada económicamente. Ante su realidad clamo por ayuda al profeta Elíseo porque no quería perder lo único que le quedaba, sus hijos.

Probablemente en algún momento has estado sintiéndote como esta pobre mujer, sin recursos, sin salida sin esperanza, pero Dios no deja sus hijos desamparados.  Así como Dios suplió la necesidad de esta mujer, Él puede suplir la tuya, ¿Que necesita? Vasijas vacías para poder llenarlas de su bendición.

¿ Que significa vasijas vacías? Vacías de nosotros mismos, de nuestro Yo, de hacer las cosas según nuestras fuerzas y permitir que Dios nos llene de Él. Así mismo como lo dijo un día Juan el Bautista a Jesús “ El necesario que yo mengue para que Él crezca.

Esto no lo digo por decirlo, sino porque lo estoy viviendo, si tú también estás viviendo una situación similar te invito a que entregues tus vasijas vacías a Dios y permitas que Él las llene con el aceite de su unción, de su bendición, de su sabiduría y su dirección. Si permites que vaciarte de ti y llenarte de Él, todo estará bien, Dios te bendiga.

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Mirando lo que no se ve

mirando lo que no se ve

La mayor virtud de un cristiano es la Fe. Mucho escuchamos hablar acerca de la Fe y que tenemos que tener Fe, pero ¿Qué es la Fe? Podemos decir que una definición sencilla de Fe es que es una actitud constante de confianza y dependencia de Dios

La gran pregunta es ¿Cómo vivimos una vida de Fe? Vamos a ver que nos dice el Apóstol Pablo acerca del tema.

2 Corintios 4:18:Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.

Creo que este versículo sigue siendo igual de relevante hoy día como lo fue hace miles de años atrás. ¿Hay alguien que me pueda decir que no ha pasado o está pasando por dificultades? Estoy seguro que no.

Todos en diferentes etapas de la vida enfrentaremos dificultades y es en medio de esas dificultades que nuestra Fe se pone a prueba. En este versículo Pablo nos reta a no mirar nuestras dificultades, a no mirar nuestras circunstancias actuales, sino a mirar lo que no vemos.

¿Suena contradictorio? Si, quizás en cierto sentido lo es, pero de eso se trata la Fe, en no mirar nuestra realidad física sino mirar nuestra realidad espiritual. Dios es un Dios de promesas y una de las promesas que más me conforta es saber los planes de Dios para mí y para ti.

Jeremías 29:11: Pues yo sé los planes que tengo para ustedes dice el Señor. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.

Yo no sé a ti, pero a para mí el saber que los planes que Dios tiene para mi son planes de bien y para darme un futuro y una esperanza me llena de mucha Fe.

Pero la Fe no solo la necesitamos cuando pasamos por momentos difíciles, sino que la necesitamos en todo momento. La Fe es el combustible de todos los que creemos en Dios.

Sea cual sea tu situación, Yo hoy te reto a vivir una vida de Fe. Recuerda que para vivir por Fe no miramos lo que tenemos frente a nuestros ojos porque todo eso es incierto y temporero, sino que miramos lo que no vemos con los ojos físicos, pero si con los ojos espirituales, lo que Dios nos prometió.

¡Dios te bendiga!

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Mala Hierba

mala hierba

Alguna vez te has preguntado ¿De dónde salió esta situación? ¿ Por qué? No entiendo porque sucedió esto. Hay ocasiones en que hemos estado dando lo mejor de nosotros, donde hemos dado nuestro 100 %, donde hemos hecho el máximo para obedecer y cumplir la voluntad de Dios y de repente surge una situación, un problema aparentemente de la nada y no comprendes porque si has sembrado con amor te pagan con maldad.

Sabes en estas situaciones nos sentamos a analizar y no encontramos muchas veces las razones del porqué. Es importante recordar que cuando servimos a Dios tenemos un enemigo espiritual que es más real que uno de carne y hueso, su nombre es Satanás. Si tu vida está agradando y sirviendo a Dios, te aseguro que está muy molesto contigo y conmigo y hará lo indecible por hacer tu vida de cuadritos.

Jesús lo explico en una parábola de esta manera: «El reino del cielo es como un agricultor que sembró buena semilla en su campo. Pero aquella noche, mientras los trabajadores dormían, vino su enemigo, sembró hierbas malas entre el trigo y se escabulló. Cuando el cultivo comenzó a crecer y a producir granos, la maleza también creció.

 Los empleados del agricultor fueron a hablar con él y le dijeron: “Señor, el campo donde usted sembró la buena semilla está lleno de maleza. ¿De dónde salió?”. “¡Eso es obra de un enemigo!”, exclamó el agricultor. “¿Arrancamos la maleza?”, le preguntaron.

“No contestó el amo, si lo hacen, también arrancarán el trigo. Dejen que ambas crezcan juntas hasta la cosecha. Entonces les diré a los cosechadores que separen la maleza, la aten en manojos y la quemen, y que pongan el trigo en el granero”». (Mateo 13:24-30)

El enemigo es astuto y aprovechara cualquier momento para sembrar esa mala hierba en tu vida, en tu trabajo o ministerio. Esa mala hierba puede venir disfrazada de un problema, una situación o como suele venir, a través de una persona.

Cuando ves la situación y la analizas te podrás dar cuenta que es un claro ataque del enemigo con la intención de hacerte daño y echar a perder tu cosecha. Nuestro deseo seria arrancarla de raíz inmediatamente, pero debemos tener cuidado porque podemos echar a perder nuestra cosecha.

El consejo que Jesús nos da a través de esta parábola es que tengamos paciencia, llegara el momento en que Él nos dirá es el tiempo indicado de arrancar la mala hierba. Es más, estoy seguro que Él mismo se encargara de quitarla de nuestro camino. Mientras tanto encarguémonos de cuidar y alimentar nuestra cosecha. Si lo hacemos Dios no permitirá se eche a perder lo que con tanto amor hemos sembrado.

 

Toalla en mano

toalla en mano

Jesús es el maestro por excelencia. Durante su corta vida en la tierra y sus tres años de ministerio nos enseña tantas cosas acerca de Dios y de la vida que nos son hoy de bendición a todos los que le servimos.

Una de las principales enseñanzas que Jesús nos demostró fue acerca del servirnos los unos a los otros.

Juan 13:5: y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús contestó: Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás.

Pedro no podía entender porque Jesús siendo el maestro, como Jesús siendo su líder y siendo el hijo de Dios se rebajaba a lavarles los pies. Ni en ese tiempo ni en el actual es una tarea agradable lavarle los pies a nadie.

Específicamente en ese tiempo los pies siempre estaban sucios ya que caminaban largas distancias en sandalias y donde vivían era un lugar arenoso o con muchos lugares secos.

Ni su posición ni la condición de los pies de sus discípulos era importante para Jesús, así que toalla en mano se dio a la tarea de lavarles los pies a sus discípulos. Como siempre suele suceder, vemos que Pedro levanta la voz de protesta diciendo que no se dejaría lavar los pies por el maestro.

Puedo ver a Jesús cuando le decía “muchacho, en estos momentos no entiendes porque lo hago, pero ya verás que en su momento lo vas a entender”.

Luego de finalizar de lavarle los pies a cada uno de sus discípulos, Jesús dijo lo siguiente.

Juan 13:13-16: ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan.

Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje

Jesús les demostró a sus discípulos que el servir no es para los que no tienen una posición, que el servir no te hace menos importante, sino que el servir al prójimo es tarea de todos.

Jesús les recalca ¿Ustedes me llaman maestro? Esta es la enseñanza que les quiero mostrar, nunca olviden el servir a su hermano o hermana.

Si sirves a Jesús, no puedes pasar por alto esta enseñanza. Recuerda que no solo en este pasaje, sino a través de todo el ministerio de Cristo vemos la importancia de servir.

Haz lo que sea necesario para adoptar la tarea de servir a otros en tu vida y ministerio. Si lo haces, estas siguiendo el ejemplo del hijo de Dios.

Encuentros con Jesús

encuentros con Jesús

¿Alguna vez has mirado a alguien y has dicho “Esta persona no tiene esperanza de ser visitada por Dios”?

A veces el ser humano cree que tiene la capacidad de decidir quien es digno o no de merecer la misericordia de Dios y su perdón pero eso no es algo que nos toca decidir a nosotros.

A través de todos los evangelios Jesús nos demuestra una y otra vez que Él no ve las personas como tú y yo las vemos. Uno de los ejemplos más conocidos acerca de esto lo es el encuentro de Zaqueo con Jesús.

Quizás te preguntaras ¿Y quién era Zaqueo? Pues nuestro amigo Zaqueo era un recaudador de impuestos de profesión. En esa época ser recaudador de impuestos era considerado una de los oficios más sucios y desprestigiados de ese tiempo. Tanto así que se puede decir que ser recaudador de impuestos era peor a ser  un pecador.

¿Por qué? Los recaudadores de impuestos eran considerados como traidores, ya que eran en su mayoría judíos contratados por el gobierno romano para cobrar sus impuestos.

¿Cuál era su recompensa? Abusaban de su poder y no solo cobraban el impuesto adeudado al gobierno romano, sino que podían cobrar altas cantidades por encima de la deuda y quedarse con ellas, por lo tanto eran muy ricos económicamente.

Un día mientras Jesús caminaba en la ciudad de Jericó en medio de la multitud, Zaqueo se subió a un árbol para ver a Jesús ya que según nos dice el evangelio de Lucas, era muy bajo de estatura.

Quizás Zaqueo pensó que ese era lo más cerca que vería a Jesús, pero el hijo de Dios tenía otra idea en mente. Contra todos los pronósticos, Jesús paso entre medio de la multitud y llego hasta donde Zaqueo.

Lucas 19:5-7: ¡Zaqueo! le dijo, ¡baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama

Durante su tiempo en la tierra Jesús logro causar el enojo de muchos religiosos por confesar ser el hijo de Dios y porque no tenía la misma visión de la vida de muchos de ellos. Jesús siempre busco la manera de acercarse a aquellos que la gente pensaba no tenian ninguna probabilidad de acercarse a Dios.

Jesús llego hasta este hombre tan odiado y le dijo que quería ir a su casa. Luego de este encuentro, nuestro amigo Zaqueo decidió dar la mitad de su fortuna a los pobres y devolver hasta cuatro veces la cantidad que se había robado en impuestos.

¿Sabes porque Zaqueo tomo esta decisión? Porque cuando Cristo llega a la vida de alguien esa persona jamás puede volver a ser la misma. Jesús se acercó a Zaqueo con amor y viendo en él lo que a simple vista los demás no podían ver.

Donde los demás veían un ladrón, Jesús veía una persona generosa. Así mismo sucede contigo y conmigo, Jesús ve en ti y en mi lo que otros no pueden ver.

Si has tenido un encuentro con Jesús, ¿Cómo ese encuentro cambio tu vida? Si no te has encontrado con Él, hoy es el día perfecto, solo confiésale sinceramente que lo necesitas y veras como cambia tu vida luego de ese encuentro con Jesús.

Abre tus ojos

abre bien tus ojos

Estoy seguro que has escuchado la anécdota del vaso lleno hasta la mitad ¿Cómo lo ves? ¿Medio lleno o medio vacío? La manera en que vemos o no vemos las cosas dice mucho acerca de nuestra Fe. Claro, eso no significa ser ilusos o tratar de aparentar algo que no es.

Pero muchas veces nos enfocamos solo en lo negativo que estamos pasando y no nos percatamos que en medio de esa situación Dios está moviéndose a nuestro favor. Hay un tremendo ejemplo de una situación similar de un joven que vivió en los tiempos del profeta Elíseo.

2 Reyes 6:15-17: Al día siguiente, cuando el sirviente del hombre de Dios se levantó temprano y salió, había tropas, caballos y carros de guerra por todos lados. ¡Oh señor! ¿Qué vamos a hacer ahora? gritó el joven a Elíseo.

¡No tengas miedo! le dijo Elíseo. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos! Entonces Elíseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!».

Así que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Elíseo estaba llena de caballos y carros de fuego.

¡ Wow ¡ ¿Cuántas veces has vivido una situación similar? Lo que ves es una ejercito enemigo que está en posición de ataque y no sabes que vas a hacer. Piensas que llego el fin, que de esta situación nadie te pude salvar.

Hasta que de repente Dios abre tus ojos y te permite ver que el que pelea de tu lado es mucho más grande y poderoso que el que está contra ti. Sabes, Dios protege  a sus hijos cuando están obrando en integridad y se mantienen buscando su voluntad.

Si estás viviendo una situación en donde parece que nada está a tu favor, pide a Dios que abra tus ojos espirituales y que te permita ver como Él está peleando por ti. Te aseguro que una vez abras tus ojos espirituales veras que a pesar de la situación, Él que está contigo es más grande que el que está contra ti.

No bajes los brazos

no bajes los brazos

Ninguna institución puede prevalecer si no hay unidad. Si analizamos las empresas más exitosas, podemos notar que uno de los comunes denominadores es una misma visión y un equipo que trabaja por un mismo propósito

Pues ese mismo principio es verdad para la iglesia cristiana. Donde no hay unión, hay desunión, donde no hay una misma visión hay división. El Apóstol Pablo dijo lo siguiente a la iglesia de Corinto…

Amados hermanos, les ruego por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo que vivan en armonía los unos con los otros. Que no haya divisiones en la iglesia. Por el contrario, sean todos de un mismo parecer, unidos en pensamiento y propósito (1 Corintios 1:10)

Hay momentos en que como seres humanos, como líderes, como pastores, como padres y esposos que somos nos sentiremos cansados en medio de las diferentes batallas que enfrentamos cada día, es ahí cuando entran en escena nuestros amigos y hermanos en la Fe para ayudarnos.

Algo parecido vivió Moisés cuando el pueblo de Dios tuvo que salir a pelear con los amalecitas, un pueblo que quería destruir los israelitas.

 Josué hizo lo que Moisés le ordenó, y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Hur subieron a lo alto del monte. 

Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro.

De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso, y Josué derrotó al ejército amalecita a filo de espada. (Éxodo 17:8-13)

La estrategia de batalla era Josué salía al campo de batalla y Moisés al tope de la montaña orando con sus manos levantadas a Dios por una victoria. Pero luego de varias horas a Moisés se le cansaron sus brazos y tuvo que bajarlos.

En el momento que Moisés tenía que bajar sus brazos, los amalecitas dominaban la batalla. Aparentemente esta escena se repitió varias veces hasta que ya Moisés no podía levantar sus brazos.

Fue en ese momento en que Hur y Aaron tomaron una piedra, sentaron a Moisés y ellos sostuvieron sus manos hasta que Dios les dio la victoria.

Sabes, habrán momentos en que tú también estés librando una dura batalla, esta batalla puede ser emocional, física o espiritual. Probablemente has gastado ya todas tus fuerzas y has tenido que bajar temporeramente tus brazos.

Pero es en esos momentos que como el ejército de Dios, nuestros hermanos en la Fe entran en escena a levantar nuestros brazos. Si eres padre o madre, esposo o esposa, líder en una empresa, líder o pastor, este principio te aplica. Procuremos ante todo la unidad no la división.

Esa unión, ese trabajar como un solo equipo enfocados en el plan de Dios es el que nos garantizara la victoria.

 

De repente

llego jesus

¿Has vivido alguna situación en donde todo cambio de repente? A través de la vida todos viviremos algún de repente algunos que no quisiéramos vivir.

Nadie quisiera recordar cuando “de repente” perdimos a ese ser que tanto amábamos. Haríamos lo que fuera por olvidar cuando “De repente” una relación termino. ¿Quien quiere recordar cuando “de repente” perdió su empleo? Pero un “de repente” no solo llega para traernos malos recuerdos.

Existen muchos ejemplos que podemos escoger de la biblia en que Dios lo cambio todo ” De repente”. Muchas veces Dios se mueve de manera especial en los “De repente”.

Si no lo creen pregúntenle a la mujer del flujo de sangre, batallo por 12 largos años con su enfermedad, gasto todos sus recursos económicos y nada parecía funcionar. Estoy seguro estaba cansada de escuchar que su enfermedad no tenía cura, su ánimo había decaído. Hasta que “de repente” pudo tocar el borde del manto de Cristo y fue sana de su enfermedad.

Puedo entender cómo se sentía Jairo cuando desesperado buscaba llegar donde Jesús porque su hija estaba muy enferma. Lo puedo visualizar caminando entre la multitud y haciendo lo imposible para llegar a donde Jesús y cuando por fin lo logra, “De repente” recibe la noticia de que su hija había muerto.

Pero no todo quedo ahí con Jairo y su hija, el mismo Jesús le dijo a Jairo no temas y lo acompaño a su casa. Una vez estando allí “De repente” su hija volvió a la vida.

¿Alguna vez has estado en una situación en donde te sentías preso y sin salida? Eso mismo le sucedió literalmente al Apóstol Pablo y a Silas. Habían sido encarcelados y azotados injustamente y no sabían si lo próximo que les esperaba es la muerte. Ellos no se sentaron a llorar, sino que aprovecharon la oportunidad para hacer el primer concierto cristiano en la cárcel cuando “De repente” Dios envió un terremoto que hizo que todas las cadenas se soltaran y las puertas de las celdas se abrieran.

Y pudiera seguir contando ejemplos de cómo Dios ” De repente” puede cambiar nuestra situación. No importa si necesitas sanidad, dar vida a alguien que ya no la tiene, no importa si necesitas que las cadenas que te están atando se rompan, Dios puede cambiarlo todo de repente.

Jesús nos dice en Lucas 18:27“Lo imposible para los hombres es posible para Dios,” respondió Jesús.  Sea cual sea tu situación hoy te invito a confiar en Dios, te aseguro que el nunca te va a fallar.

Perder para ganar

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Vivimos en un mundo sumamente competitivo en donde desde pequeños se nos enseña a querer ser el numero uno en todo. Escuchamos cosas como perder no es una opción, lo importante es ganar o nadie recuerda a quien llego en segundo lugar. Y no hay nada malo necesariamente en querer ganar, pero hay veces en que querer ganar se convierte en nuestro todo y hay ocasiones en que para ganar hay que perder.

Quizás piensas en que eso no tiene sentido, pero esas palabras no las dije Yo originalmente, esas palabras las dijo Jesucristo. A veces si analizamos las palabras de Jesús, pensaremos que no siempre tienen sentido, al menos a nuestra lógica no las tienen. ¿A quien se le ocurre que para ganar hay que perder? Pero si deseas seguir a Jesús, perder es necesario. Veamos las palabras de Jesús.

Lucas 9:23-24: Y a todos les decía: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. ¿Perder la vida si la quieres salvar y el que la pierda por causa de Jesús la salvara?

Estas palabras quizás sean confusas, pero hacen más sentido de los que piensas. A veces vivimos las vida con un pensamiento egoísta, y es que vivimos la vida para nosotros. Creemos que ser reconocidos por nuestros logros o nuestra atractivo físico, ganar mucho dinero, ser famosos entre otras cosas es lo que le da sentido a la vida, pero estamos muy equivocados. A eso se refería Jesús cuan dijo que “todo aquel que quiera salvar su vida la perderá”.

Pero cuando damos un giro de 180 grados y “perdemos” nuestra vida, ahí cuando perder se convierte en ganar. Dios nos regalo la oportunidad de escoger, puedes ” salvar” tu vida cuando decides vivir para ti, tus deseos, tus ambiciones y tu propia satisfacción, pero solo ganaras en lo que tus propias capacidades te ayuden a alcanzar.

Pero si decides “Perder” tu vida al entregarla a Jesús, entonces esa perdida se convertirá en tu más grande victoria. Para seguir a Jesús muchas veces tenemos que perder cosas que anhelábamos, cosas que no necesariamente son malas, pero que nos hacen quitar la mirada de Jesús. Te garantizo que cuando pierdes por amor a Jesús, ganaras mucho más de lo que puedes imaginar.

 

 

Fé de Camaleón

camaleon

Nunca he sido amante de los reptiles, no me gusta mucho ni verlos, pero uno que siempre ha llamado mi atención lo es el camaleón. Creo que es un animal con unas características fascinantes.

Según he podido leer del camaleón, el contrario de lo que algunos creen, no son incoloros, ni mudan de color solo de acuerdo con el del ambiente; en realidad, el cambio de su color básico expresa más a menudo una condición fisiológica (relacionada con la temperatura o la hora del día) o una condición psicológica (provocada por la proximidad de un eventual adversario o pareja).

En todo el occidente, el término “camaleón” se usa en el lenguaje de pueblo como sinónimo de una persona voluble, que adapta su comportamiento y características a las circunstancias.

¿Sabías que hay personas que tienen una Fe como el camaleón? Que hoy su Fe está en su máximo nivel pero si sus circunstancias o su entorno cambian su Fe fácilmente se derrumba.

¿Hay algo malo en dudar? No siempre, hay ocasiones que la duda nos ayuda a pensar, a meditar lo que debemos hacer o decir, pero cuando la duda nos convierte en personas inseguras, en personas desconfiadas o que hoy tenemos Fe y mañana quizás no, se puede convertir en tremendo problema.

Pero  pida con fe,  no dudando nada;  porque el que duda es semejante a la onda del  mar,  que es arrastrada por el viento y  echada de una parte a otra. “Esas personas no deberían esperar nada del Señor; su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen. (Santiago 1:6-7)

Nuestra Fe no debe ser como el camaleón, que cambia de acuerdo a la circunstancia o al sentirnos amenazados, debemos procurar fortalecer nuestra Fe de manera que nada ni nadie la tambalee.

A veces el problema es que nos miramos a nosotros mismos y lo que creemos son “nuestras” posibilidades o “nuestra” habilidad de salir victoriosos. Pero nuestra Fe no puede estar basada en el “Yo” sino en el Dios que le servimos.

Como creyentes debemos “ejercitar” nuestra Fe de manera que este lo suficientemente sólida para resistir cualquier embate que el enemigo haga en contra nuestra. Si en algún momento tu Fe ha desfallecido, no te desanimes, somos seres humanos y a todos nos pasa, pero no permitas que esa sea la norma.

De ahora en adelante no permitas que ni la gente ni las circunstancias decidan en qué dirección va tu Fe, cuando venga algo o alguien a atacar tu Fe, recuérdale que tu Fe no está basada en una persona o una circunstancia, sino que tu Fe esta puesta en el Dios todopoderoso que nunca te falla. ¡Dios te bendiga!

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