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A la batalla

¿Por qué Dios nos deja luchar? Esa pregunta solemos hacerla cuando estamos atravesando tiempos difíciles. La verdad es que, nadie le gusta atravesar por tiempos difíciles. Hay otra pregunta que también formulamos en esos momentos, ¿Por qué si Dios es tan amoroso permite que pasemos por tiempos difíciles? Los primero que quiero dejarte saber es que El entiende todas tus luchas.

Jesús el hijo de Dios, fue perseguido y probado en todo. Al igual que tú y yo, El tuvo grandes batallas. Pero El pudo vencer cada una de esas luchas, y lo hizo por amor a ti y a mí.

Pero te presento a alguien que también tuvo muchas luchas y con quien nos podemos identificar, fue perseguido y probado, este fracaso en muchas ocasiones, tuvo dudas y miedo, su nombre es Pedro. Este hombre aprendió de todas esas luchas, se levanto y fue restaurado por Jesucristo y fue el líder sobre el cual Jesús confió el liderato de su iglesia.

Pedro nos dice en su primera carta; 1 Pedro 4:12: Amados nos se sorprendan del fuego de prueba que ha venido, como si alguna cosa rara les sucediera.

Es inevitable, las luchas vendrán a nuestra vida, la biblia nos dice en Juan 16:33: Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.

No es la lucha en si lo que determina tu éxito o tu fracaso, no es lo que haces en la lucha lo que lo determina, sino lo que Dios está haciendo dentro de ti durante la lucha. ¿Hay alguna manera de evitar las luchas?

Puede que sí, pero aunque nos gustaría que las luchas fueran eliminadas, si eliminas la lucha, junto con ella eliminas el carácter, la madures y la profundidad que ellas traen, además que te podrías estarías alejando del plan de Dios para tu vida.

La lucha es una de las mejores universidades que nos brinda la vida para desarrollar nuestro carácter y nuestra fe. Provee lecciones que traen profundidad a nuestras vidas. Así que amigos y amigas, antes de pedir que las pruebas sean eliminadas de tu vida, piénsalo dos veces, y pregúntate que puedes aprender a través de esta lucha, que Dios está hablando a tu vida a través de ella y como una vez con la ayuda de Dios venzas esta prueba, puedes ayudar a otros atravesando la misma situación.

Por último te digo no desmayes, no te rindas. Cuando mas creas que estas por desfallecer es cuando Dios se hace más fuerte en tu vida. El jamás te abandonara, Hebreos 13:5 dice Nunca te dejare jamás te abandonare, así que amigo y amiga, esfuérzate y se valiente, no temas porque como dice la ya conocida reflexión “Huellas en la arena,” cuando veas un solo par de huellas en la arena es porque El te lleva en sus brazos, Dios te bendiga.

Una carrera de relevo

Josué 1:7: Sé fuerte y muy valiente. Ten cuidado de obedecer todas las instrucciones que Moisés te dio. No te desvíes de ellas ni a la derecha ni a la izquierda. Entonces te irá bien en todo lo que hagas.

A Josué le  toco una encomienda sumamente difícil. Tenía que tratar de llenar las sandalias de quien hasta ese momento había sido el más grande líder que el pueblo de Israel había tenido. Dios le acababa de prometer que estaría con el, tal y como estuvo con Moisés, ¿Pero sería esa promesa suficiente para Josué? Y no me mal interpreten, les explico porque lo pregunto.

Moisés a través de su ministerio había tenido múltiples señales de que Dios estaba con él, la vara que se convertía en serpiente, la columna de    nube de día para protegerlos del sol y la nube de fuego de noche para protegerlos del frio y el maná que caía del cielo. ¿Pero cuál sería la señal de Josué?

Quizás tu al igual que Josué te ha tocado la difícil encomienda de llenar los zapatos de alguien, ya sea en tu trabajo, en tu familia o en un ministerio en la iglesia. Las dudas llenan tu mente, no estás seguro o segura, si tienes la capacidad de llenar esos zapatos. Esa ausencia puede ser a causa de muchas razones, un despido, renuncia o retiro en el trabajo, la pérdida de un familiar por una enfermedad, un matrimonio que lamentablemente termino, el retiro de una persona del ministerio u cualquier otra razón. Esta ausencia ha puesto una carga sobre tus hombros que nunca habías tenido, no estás seguro/segura de si lo puedes hacer.

Moisés había estado al frente de su pueblo por 40 años, en las buenas y malas, se suponía que el era el escogido para hacer entrar al pueblo a la tierra prometida. Pero de repente, ya no era así y esa visión fue entregada a Josué, el no lo había pedido, pero decidió aceptar el reto con valentía, no era fácil guiar a un pueblo de más de un millón de personas, pero la promesa que Dios le hizo, fue una señal más que suficiente para el guerrero Josué. Dios no le prometió una señal física, pero le ofreció algo aún más poderoso, la promesa de que estaría con él, el único requisito, que se esforzara y fuera valiente.

Josué recibió también 3 promesas de parte de Dios en el versículo 5: Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti.  Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.

  1. Estaré contigo: ¿Que más necesitaba? Dios prometió estar con él, eso nos ofrece la seguridad que necesitamos. Sin la presencia de Dios en nuestras vidas, nada podemos hacer.
  2. No te dejaré: No solo estaría con el, sino que la presencia de Dios nunca lo abandonaría, no estaría solo. Si Dios está con nosotros, ¿Quien se nos puede enfrentar?
  3. No te abandonaré: Dios le reafirma a Josué que no lo olvidaría, Dios no desampara a sus hijos.

Sea cual sea el reto que Dios te ha puesto de frente, sigue adelante con valentía. ¿Sientes que Dios ha puesto algo en tu corazón para lo que te necesita ?! Esfuérzate y se valiente!

No se trata de ti…

Que mucha carga nos produce a veces el saber que estamos a cargo de algo , quizás una tarea, una responsabilidad o un puesto ya sea en el trabajo o en la iglesia. Empezamos a pensar  ¿y si me sale mal? ¿ y si no quedan satisfechos? yo no creo tener la capacidad para eso … o quizás dices todavía no, quizás en un futuro. Estas dudas e interrogantes las hemos vivido todos en algún momento de nuestras vidas. Y sin lugar a dudas, la vida esta llena de retos que debemos enfrentar.

Por el otro lado, hay personas que piensan que el mundo gira alrededor de ellos. Creen tener la capacidad de lograrlo todo en la vida basados sólo en su talento y sus capacidades. Continuamente siguen añadiendo cargas a sus agendas de trabajo, compromisos profesionales, personales, en la iglesia y por último sus familias. Llega el momento en que empiezan a descuidar su salud, áreas de su trabajo, compromisos, la iglesia y también familiares. Es ahí cuando llega el peligro, nos debilitamos física y espiritualmente y esa es la puerta que el enemigo utiliza para atacarnos.

Pero la verdad es que ninguno de los dos extremos es saludable. Ni lo que hacemos, ni lo que somos se trata de nosotros, se trata de Dios. No podemos enfocarnos en nuestra falta de capacidad o en creer que somos capaces de todo. Les ofrezco dos ejemplos, el primero es uno muy conocido, Sansón. En Jueces 13 vemos que este hombre fue escogido por el mismo Dios desde antes de nacer con la promesa de salvar a Israel de su más feroz enemigo, los filisteos. Más adelante vemos que dice, que el niño creció y Dios lo bendijo. Sansón sabía que Dios estaba con él y comenzó a coquetear con el pecado confiándose en las habilidades y el poder que Dios le había dado.

Sus propios padres le advirtieron los errores que estaba cometiendo, pero él no quiso escuchar. El fin de la historia, la mayoría lo conocemos, Sansón siguió pecando y el espíritu del Señor se apartó de él, cayendo en manos de sus enemigos y siendo objeto de burlas. Sansón clamó a Dios arrepentido y El lo escuchó, lo perdonó y su espíritu volvió a Sansón, pero este tuvo una muerte prematura, nunca cumpliendo con el potencial y la misión que Dios le entregó.

El segundo ejemplo lo fue Gedeón. Nuestro amigo Gedeón  era un hombre común y corriente, como tú y como yo. En Jueces 6 vemos que era un hombre quejoso y con falta de autoestima. Cuando el ángel se le apareció para decirle que había sido escogido por Dios para liberar a su pueblo de los madianitas lo primero que se le ocurrió fue cuestionarlo ¿por que les estaba pasando eso? segundo le dijo ¿enviado? ¿Yo? ¿por que? si yo soy de los pobres el más pobre. El Señor le reafirmó que estaría con él, y aún así le pidió 2 confirmaciones más. La historia en esta ocasión tiene un final feliz, Gedeón venció a su enemigo que tenía un ejercito de más de 120 mil soldados con sólo 300 hombres de su lado, la diferencia, Dios estuvo con él.

El punto final que quiero dejar en tu mente es que lo que Dios te envió a hacer ya sea en tu iglesia, trabajo, familia u otros, no depende ni de ti ni de tus capacidades, depende única y exclusivamente de Dios. ¿ No te quita eso un gran peso de sobre tus hombros? a mi si.

¿ Tienes a Jesús en el barco?

Hoy en día existen tantas cosas a nuestro alrededor que nos llenan de ansiedad. El crimen, la droga y la violencia arropan sin control nuestra isla y por lo que se ve en los noticieros, arropa también el resto del planeta.  Ya casi ni podemos salir a la calle sin el temor de que algo nos pueda pasar a nosotros o nuestra familia. La economía está en un nivel muy bajo no solo en Puerto Rico, sino en diferentes partes del mundo.

A la misma vez llegan las preocupaciones de si ¿Me quedaré sin trabajo? ¿Cómo pagaré la casa, el auto, la luz, el agua y la compra? Y así podríamos seguir añadiendo las cosas que causan temor o ansiedad a la gente. Es una realidad que en momentos llegara el temor y la preocupación. Pero algunas personas no se preocupan de forma ocasional, sino que se preocupan de forma recreativa, o sea, lo han hecho un estilo de vida. Tal vez ni siquiera puedas recordar la ultima ocasión en que no estuviste preocupado por algo, de hecho te asusta el no estarlo.

Muchas veces este tipo de comportamiento lo aprendemos de la gente más cercana a nosotros, ya sea amistades, familia o nuestra pareja. Este tipo de ansiedad de la que Dios quiere librarnos no se refiere solo a los pensamientos de temor, sino que nos quiere librar de la ansiedad tóxica, que es la que hace que los pensamientos negativos persistentes nos hagan sentir derrotados se mantenga dando vueltas en nuestras mentes. Lamentablemente también, el desánimo y el temor son sumamente contagiosos. Dios te ama, y al amarte echa fuera todos tus temores.

La Biblia nos dice en 1 Juan 4:18: En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor.

2 de Timoteo nos reafirma esto al decirnos: Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Dios ya nos ha dado a los que confiamos en el todas las herramientas necesarias para vencer toda prueba y amenaza. El poder que El nos entrego nos pertenece y por tanto tenemos la autoridad y el derecho para utilizarlo. Ese mismo poder nos llena de una energía y una vitalidad espiritual que es efectiva y productiva.

Las situaciones difíciles continuaran llegando, los problemas y la ansiedad seguirán tratando de tocar a tu puerta, pero siempre que lleguen recuerda que el perfecto amor de Dios echa fuera el temor. Los dejo con este ultimo pensamiento de John Ortberg : La paz no proviene de encontrar un lago sin tormentas.Viene de tener a Jesús en el barco.

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