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Toalla en mano

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Jesús es el maestro por excelencia. Durante su corta vida en la tierra y sus tres años de ministerio nos enseña tantas cosas acerca de Dios y de la vida que nos son hoy de bendición a todos los que le servimos.

Una de las principales enseñanzas que Jesús nos demostró fue acerca del servirnos los unos a los otros.

Juan 13:5: y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús contestó: Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás.

Pedro no podía entender porque Jesús siendo el maestro, como Jesús siendo su líder y siendo el hijo de Dios se rebajaba a lavarles los pies. Ni en ese tiempo ni en el actual es una tarea agradable lavarle los pies a nadie.

Específicamente en ese tiempo los pies siempre estaban sucios ya que caminaban largas distancias en sandalias y donde vivían era un lugar arenoso o con muchos lugares secos.

Ni su posición ni la condición de los pies de sus discípulos era importante para Jesús, así que toalla en mano se dio a la tarea de lavarles los pies a sus discípulos. Como siempre suele suceder, vemos que Pedro levanta la voz de protesta diciendo que no se dejaría lavar los pies por el maestro.

Puedo ver a Jesús cuando le decía “muchacho, en estos momentos no entiendes porque lo hago, pero ya verás que en su momento lo vas a entender”.

Luego de finalizar de lavarle los pies a cada uno de sus discípulos, Jesús dijo lo siguiente.

Juan 13:13-16: ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan.

Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje

Jesús les demostró a sus discípulos que el servir no es para los que no tienen una posición, que el servir no te hace menos importante, sino que el servir al prójimo es tarea de todos.

Jesús les recalca ¿Ustedes me llaman maestro? Esta es la enseñanza que les quiero mostrar, nunca olviden el servir a su hermano o hermana.

Si sirves a Jesús, no puedes pasar por alto esta enseñanza. Recuerda que no solo en este pasaje, sino a través de todo el ministerio de Cristo vemos la importancia de servir.

Haz lo que sea necesario para adoptar la tarea de servir a otros en tu vida y ministerio. Si lo haces, estas siguiendo el ejemplo del hijo de Dios.

De alabado a crucificado

de alabado a crucificado

No sé si te has percatado que la manera en que una persona o grupo piensa puede cambiar de la noche a la mañana. Hoy puedes apoyar una persona y expresar tu admiración o fidelidad a ella y mañana puedes ser su peor crítico.

Pero eso no solo sucede hoy día, le sucedió a nuestro señor Jesucristo hace más de dos mil años atrás

Juan 12:13: tomaron ramas de palmera y salieron al camino para recibirlo. Gritaban:¡Alabado sea Dios!¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor!¡Viva el Rey de Israel!

 Este evento que leímos en el capítulo 12 de Juan, sucedió tan solo unos días antes de Cristo ser condenado a ser crucificado. ¿Lo más irónico? La mayoría de los que recibieron a Jesús con palmeras y lo alabaron unos días antes, estuvieron ahí gritando ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo!

Juan 19:14: Ya era el día de preparación para la Pascua, cerca del mediodía. Y Pilato dijo al pueblo: « ¡Miren, aquí tienen a su rey!».« ¡Llévatelo! ¡Llévatelo! gritaban. ¡Crucifícalo!».¿Cómo dicen?, ¿qué yo crucifique a su rey? preguntó Pilato. No tenemos otro rey más que el César.

¿Qué sucedió? ¿Qué pudo haber cambiado el pensamiento de toda esta gente en tan solo una semana? Lamentablemente a veces así es el pensamiento humano.

Se dicen cosas sin sentirlo, se expresa apoyo sin realmente sentirlo, se expresa fidelidad sin cumplirla. Muchas veces eso lo vivimos en nuestro entorno familiar, otras veces lo vemos en el ambiente de trabajo y otras en la iglesia.

Vemos familiar destruirse de repente y nos preguntamos ¿Qué paso? Has trabajado muy fuerte, has dado el todo por el todo en tu empleo y todo aparenta ir de maravilla y de repente recibes tu carta de despido.

Eres Pastor o líder en tu iglesia y estas dando el todo por el todo, trabajando fuerte para hacer lo que Dios te ha mostrado debes hacer. De repente lo único que oyes son críticas y bochinches y personas abandonándote y no sabes por qué.

Todos los escenarios que presente son dolorosos, causan molestias y te hace preguntarte ¿Qué hice mal?

Pero cuando comparamos eso con lo que le sucedió a Cristo nos damos cuenta que si se lo hicieron a Jesús, nosotros no estamos exentos. Imagino la tristeza y el dolor de Jesús al ver que los mismos que lo alabaron hacia unos días, hoy clamaban por que fuera asesinado de la manera más cruel posible.

Lo que Cristo vivió en esos días es algo difícil de describirlo en palabras, pero su manera de afrontar las cosas es un ejemplo para ti y para mí hoy día. Cristo aun escogió morir por los pecados y la salvación de toda la humanidad, incluyendo esos que clamaron por su muerte.

Esto es el mejor ejemplo para ti y para mí de que primero, no siempre vivamos para ganarnos el apoyo de la gente, porque hoy pueden estar gritando “Alabado sea el señor” y mañana pueden estar gritando “Crucifíquenlo”.

Siempre procuremos hacer lo que sabemos que Dios quiere que hagamos, no lo que la gente pretende que hagamos. Segundo, no importa lo que nos hayan hecho, nuestro deber como cristianos, como humanos, es perdonar. Cristo lo hizo y nos pide que lo hagamos, seamos obedientes.

¿Es fácil perdonar? No, pero con Cristo todo lo podemos porque él nos fortalece. Aprovechemos esta semana “santa” para reflexionar en el sacrificio de Cristo en la cruz por ti y por mí y sobre todo, decide vivir solo para Él.

 

Encuentros con Jesús

encuentros con Jesús

¿Alguna vez has mirado a alguien y has dicho “Esta persona no tiene esperanza de ser visitada por Dios”?

A veces el ser humano cree que tiene la capacidad de decidir quien es digno o no de merecer la misericordia de Dios y su perdón pero eso no es algo que nos toca decidir a nosotros.

A través de todos los evangelios Jesús nos demuestra una y otra vez que Él no ve las personas como tú y yo las vemos. Uno de los ejemplos más conocidos acerca de esto lo es el encuentro de Zaqueo con Jesús.

Quizás te preguntaras ¿Y quién era Zaqueo? Pues nuestro amigo Zaqueo era un recaudador de impuestos de profesión. En esa época ser recaudador de impuestos era considerado una de los oficios más sucios y desprestigiados de ese tiempo. Tanto así que se puede decir que ser recaudador de impuestos era peor a ser  un pecador.

¿Por qué? Los recaudadores de impuestos eran considerados como traidores, ya que eran en su mayoría judíos contratados por el gobierno romano para cobrar sus impuestos.

¿Cuál era su recompensa? Abusaban de su poder y no solo cobraban el impuesto adeudado al gobierno romano, sino que podían cobrar altas cantidades por encima de la deuda y quedarse con ellas, por lo tanto eran muy ricos económicamente.

Un día mientras Jesús caminaba en la ciudad de Jericó en medio de la multitud, Zaqueo se subió a un árbol para ver a Jesús ya que según nos dice el evangelio de Lucas, era muy bajo de estatura.

Quizás Zaqueo pensó que ese era lo más cerca que vería a Jesús, pero el hijo de Dios tenía otra idea en mente. Contra todos los pronósticos, Jesús paso entre medio de la multitud y llego hasta donde Zaqueo.

Lucas 19:5-7: ¡Zaqueo! le dijo, ¡baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama

Durante su tiempo en la tierra Jesús logro causar el enojo de muchos religiosos por confesar ser el hijo de Dios y porque no tenía la misma visión de la vida de muchos de ellos. Jesús siempre busco la manera de acercarse a aquellos que la gente pensaba no tenian ninguna probabilidad de acercarse a Dios.

Jesús llego hasta este hombre tan odiado y le dijo que quería ir a su casa. Luego de este encuentro, nuestro amigo Zaqueo decidió dar la mitad de su fortuna a los pobres y devolver hasta cuatro veces la cantidad que se había robado en impuestos.

¿Sabes porque Zaqueo tomo esta decisión? Porque cuando Cristo llega a la vida de alguien esa persona jamás puede volver a ser la misma. Jesús se acercó a Zaqueo con amor y viendo en él lo que a simple vista los demás no podían ver.

Donde los demás veían un ladrón, Jesús veía una persona generosa. Así mismo sucede contigo y conmigo, Jesús ve en ti y en mi lo que otros no pueden ver.

Si has tenido un encuentro con Jesús, ¿Cómo ese encuentro cambio tu vida? Si no te has encontrado con Él, hoy es el día perfecto, solo confiésale sinceramente que lo necesitas y veras como cambia tu vida luego de ese encuentro con Jesús.

Abre tus ojos

abre bien tus ojos

Estoy seguro que has escuchado la anécdota del vaso lleno hasta la mitad ¿Cómo lo ves? ¿Medio lleno o medio vacío? La manera en que vemos o no vemos las cosas dice mucho acerca de nuestra Fe. Claro, eso no significa ser ilusos o tratar de aparentar algo que no es.

Pero muchas veces nos enfocamos solo en lo negativo que estamos pasando y no nos percatamos que en medio de esa situación Dios está moviéndose a nuestro favor. Hay un tremendo ejemplo de una situación similar de un joven que vivió en los tiempos del profeta Elíseo.

2 Reyes 6:15-17: Al día siguiente, cuando el sirviente del hombre de Dios se levantó temprano y salió, había tropas, caballos y carros de guerra por todos lados. ¡Oh señor! ¿Qué vamos a hacer ahora? gritó el joven a Elíseo.

¡No tengas miedo! le dijo Elíseo. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos! Entonces Elíseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!».

Así que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Elíseo estaba llena de caballos y carros de fuego.

¡ Wow ¡ ¿Cuántas veces has vivido una situación similar? Lo que ves es una ejercito enemigo que está en posición de ataque y no sabes que vas a hacer. Piensas que llego el fin, que de esta situación nadie te pude salvar.

Hasta que de repente Dios abre tus ojos y te permite ver que el que pelea de tu lado es mucho más grande y poderoso que el que está contra ti. Sabes, Dios protege  a sus hijos cuando están obrando en integridad y se mantienen buscando su voluntad.

Si estás viviendo una situación en donde parece que nada está a tu favor, pide a Dios que abra tus ojos espirituales y que te permita ver como Él está peleando por ti. Te aseguro que una vez abras tus ojos espirituales veras que a pesar de la situación, Él que está contigo es más grande que el que está contra ti.

¡No permitas que se vaya !

no permitas que se vaya

¿Alguna vez has estado tan distraído que tienes a alguien hablándote a tu lado y no lo escuchas? Estoy seguro que también en algún momento has decidido ignorar a alguien por elección, no porque te esté molestando, sino porque te está aconsejando algo que sabes es verdad pero no quieres admitir.

¿Sabías que en muchas ocasiones también hacemos eso al espíritu santo? En ocasiones, lo hacemos sin darnos cuenta. Estamos tan distraídos escuchando tantas voces a nuestro alrededor que se nos hace difícil escuchar la voz del espíritu santo. La rutina diaria, la velocidad en que llevamos nuestras vidas hace que ignoremos esa voz tan vital para cada creyente.

Lamentablemente en otras ocasiones decidimos ignorar esa voz, ¿por qué? Porque nos está diciendo que estamos tomando un rumbo equivocado. Por qué nos está advirtiendo que estamos coqueteando demasiado con una tentación y nos puede costar muy caro.

Escogemos ignorar su voz porque nos habla la verdad, pero ignorar la voz del espíritu santo puede ser mortal. Quiero darte un ejemplo de la vida real y que consecuencias enfrento. Sansón había sido escogido por Dios desde el vientre de su madre para rescatar al pueblo de Israel de sus enemigos.

Jueces 13: 24-25: Así que cuando nació su hijo, ella lo llamó Sansón. Y el Señor lo bendijo, y el niño creció. Y el Espíritu del Señor comenzó a manifestarse en él.

Vemos que desde niño el espíritu de Dios comenzó a manifestarse en el. Pero según fue creciendo, Sansón comenzó a jugar la tentación, específicamente en el área sexual. Comenzó a desear mujeres de pueblos que no servían a Dios, pero eso no le importo.

Jueces 14:3: Me gusta una joven filistea de Timna y quiero casarme con ella. Consíganmela. Pero su padre y su madre se opusieron. ¿Acaso no hay una sola mujer de nuestra tribu o entre todas las israelitas con la que puedas casarte? ¿Por qué tienes que ir a los filisteos paganos a buscar una esposa? Sin embargo, Sansón le dijo a su padre: ¡Consíguemela! A mí me gusta ella.

Esta no fue la única tentación con que Sansón coqueteo. Aun así vemos en los próximos capítulos del libro de Jueces que el espíritu de Dios aún estaba con Sansón a pesar de que continuaba con sus malas decisiones y sin escuchar su voz. Finalmente en el capítulo 16:20 vemos lo que finalmente paso.

«Haré como antes y enseguida me liberaré»; pero no se daba cuenta de que el Señor lo había abandonado.

La historia de Sansón tuvo un final triste. Una vez atrapado, perdió sus ojos, perdió su libertad, perdió sus fuerzas, pero lo más importante y valioso que perdió fue la presencia de Dios y ni tan siquiera se percató.

Sansón se arrepintió delante de Dios, sus fuerzas regresaron y Dios le dio la victoria sobre sus enemigos,. Pero ¿Que hubiera sucedido con la vida de Sansón si no hubiera coqueteado con el pecado? ¿Cuántas victorias más no hubiera traído a Israel si el espíritu de Dios no lo hubiera abandonado?

Amiga y amigo que me lees, nunca permitas que la presencia de Dios te abandone. No vale la pena coquetear con el pecado porque siempre perderás. No vale la pena afanarte tanto en la vida como para dejar de escuchar la voz de Dios. Cuida con todas tu fuerzas la presencia de Dios en tu vida y la de tu familia, la recompensa no tiene precio.

No bajes los brazos

no bajes los brazos

Ninguna institución puede prevalecer si no hay unidad. Si analizamos las empresas más exitosas, podemos notar que uno de los comunes denominadores es una misma visión y un equipo que trabaja por un mismo propósito

Pues ese mismo principio es verdad para la iglesia cristiana. Donde no hay unión, hay desunión, donde no hay una misma visión hay división. El Apóstol Pablo dijo lo siguiente a la iglesia de Corinto…

Amados hermanos, les ruego por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo que vivan en armonía los unos con los otros. Que no haya divisiones en la iglesia. Por el contrario, sean todos de un mismo parecer, unidos en pensamiento y propósito (1 Corintios 1:10)

Hay momentos en que como seres humanos, como líderes, como pastores, como padres y esposos que somos nos sentiremos cansados en medio de las diferentes batallas que enfrentamos cada día, es ahí cuando entran en escena nuestros amigos y hermanos en la Fe para ayudarnos.

Algo parecido vivió Moisés cuando el pueblo de Dios tuvo que salir a pelear con los amalecitas, un pueblo que quería destruir los israelitas.

 Josué hizo lo que Moisés le ordenó, y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Hur subieron a lo alto del monte. 

Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro.

De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso, y Josué derrotó al ejército amalecita a filo de espada. (Éxodo 17:8-13)

La estrategia de batalla era Josué salía al campo de batalla y Moisés al tope de la montaña orando con sus manos levantadas a Dios por una victoria. Pero luego de varias horas a Moisés se le cansaron sus brazos y tuvo que bajarlos.

En el momento que Moisés tenía que bajar sus brazos, los amalecitas dominaban la batalla. Aparentemente esta escena se repitió varias veces hasta que ya Moisés no podía levantar sus brazos.

Fue en ese momento en que Hur y Aaron tomaron una piedra, sentaron a Moisés y ellos sostuvieron sus manos hasta que Dios les dio la victoria.

Sabes, habrán momentos en que tú también estés librando una dura batalla, esta batalla puede ser emocional, física o espiritual. Probablemente has gastado ya todas tus fuerzas y has tenido que bajar temporeramente tus brazos.

Pero es en esos momentos que como el ejército de Dios, nuestros hermanos en la Fe entran en escena a levantar nuestros brazos. Si eres padre o madre, esposo o esposa, líder en una empresa, líder o pastor, este principio te aplica. Procuremos ante todo la unidad no la división.

Esa unión, ese trabajar como un solo equipo enfocados en el plan de Dios es el que nos garantizara la victoria.

 

De repente

llego jesus

¿Has vivido alguna situación en donde todo cambio de repente? A través de la vida todos viviremos algún de repente algunos que no quisiéramos vivir.

Nadie quisiera recordar cuando “de repente” perdimos a ese ser que tanto amábamos. Haríamos lo que fuera por olvidar cuando “De repente” una relación termino. ¿Quien quiere recordar cuando “de repente” perdió su empleo? Pero un “de repente” no solo llega para traernos malos recuerdos.

Existen muchos ejemplos que podemos escoger de la biblia en que Dios lo cambio todo ” De repente”. Muchas veces Dios se mueve de manera especial en los “De repente”.

Si no lo creen pregúntenle a la mujer del flujo de sangre, batallo por 12 largos años con su enfermedad, gasto todos sus recursos económicos y nada parecía funcionar. Estoy seguro estaba cansada de escuchar que su enfermedad no tenía cura, su ánimo había decaído. Hasta que “de repente” pudo tocar el borde del manto de Cristo y fue sana de su enfermedad.

Puedo entender cómo se sentía Jairo cuando desesperado buscaba llegar donde Jesús porque su hija estaba muy enferma. Lo puedo visualizar caminando entre la multitud y haciendo lo imposible para llegar a donde Jesús y cuando por fin lo logra, “De repente” recibe la noticia de que su hija había muerto.

Pero no todo quedo ahí con Jairo y su hija, el mismo Jesús le dijo a Jairo no temas y lo acompaño a su casa. Una vez estando allí “De repente” su hija volvió a la vida.

¿Alguna vez has estado en una situación en donde te sentías preso y sin salida? Eso mismo le sucedió literalmente al Apóstol Pablo y a Silas. Habían sido encarcelados y azotados injustamente y no sabían si lo próximo que les esperaba es la muerte. Ellos no se sentaron a llorar, sino que aprovecharon la oportunidad para hacer el primer concierto cristiano en la cárcel cuando “De repente” Dios envió un terremoto que hizo que todas las cadenas se soltaran y las puertas de las celdas se abrieran.

Y pudiera seguir contando ejemplos de cómo Dios ” De repente” puede cambiar nuestra situación. No importa si necesitas sanidad, dar vida a alguien que ya no la tiene, no importa si necesitas que las cadenas que te están atando se rompan, Dios puede cambiarlo todo de repente.

Jesús nos dice en Lucas 18:27“Lo imposible para los hombres es posible para Dios,” respondió Jesús.  Sea cual sea tu situación hoy te invito a confiar en Dios, te aseguro que el nunca te va a fallar.

A pesar de todo

alabar

Las cosas no siempre salen como quisiéramos, eso es una realidad. A veces enfrentamos situaciones en las que si tuviéramos el poder para hacerlas desaparecer lo haríamos. Jesús nunca nos dijo que viviríamos una vida fácil, lo que si nos dijo fue que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Eso quiere decir que aun en medio de tu situación difícil, Dios está contigo. Las pruebas que a veces Dios permite que enfrentemos, nunca son para castigarnos ni hacernos daño, al contrario, cada prueba y cada situación nos permite crecer. Hasta donde yo sé, a la mayoría de las personas no les gusta quedarse estancados, la madures y el crecimiento requieren las pruebas que a veces enfrentamos.

Míralo de esta manera, cuando un artista está haciendo una escultura de barro, requiere que pase un tiempo preciso en el horno caliente, si el escultor sacara antes de tiempo su obra del horno, podría echar a perder todo el trabajo que ya hizo en ella. Así mismo sucede con nosotros, tu y Yo somos la obra maestra de Dios, somos su más preciado tesoro, es por eso que en la vida, estaremos muchas veces en el horno.

No permitas que eso te desanime, en tu situación, alaba a Dios, en tu prueba, da gracias a Dios por su infinita misericordia. El profeta Habacuc lo dijo de esta manera:

Habacuc 3:17-19: Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos, ¡aun así me alegraré en el Señor! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación! ¡El Señor Soberano es mi fuerza! Él me da pie firme como al venado, capaz de pisar sobre las alturas.

En medio de tu situación difícil es tiempo de alabar a Dios. Sé que eso no es fácil, probablemente es lo menos que deseas hacer, pero créeme, es lo mejor que puedes hacer. Si tus finanzas están en ruinas, alaba a Dios, si tu salud se ha quebrantado, alaba a Dios, si tu matrimonio está al borde del precipicio, alaba a Dios.

Sabes cosas especiales suceden cuando en medio de la prueba puedes alabar a Dios y obedecerle. Quizás tu situación pueda durar más tiempo del que quisieras, pero toma tiempo para analizar que Dios está haciendo en tu vida en medio de la prueba. No olvides que después de la tormenta, siempre llega la calma, ¡Que Dios te bendiga abundantemente!

 

Sembrando lagrimas

sembrando con lagrimas

La vida de un agricultor no es nada fácil. Es un trabajo en el que se necesita mucha paciencia, es un trabajo muy sacrificado. Significa levantarse de madrugada y trabajar cuando más calienta el sol. Parte de la labor del agricultor es preparar el terreno, ararlo, sacar toda piedra que moleste en el camino y que pueda entorpecer el proceso de crecimiento de la semilla.

¿ Por qué se necesita mucha paciencia cuando eres agricultor? porque no ves los frutos hasta mucho tiempo después. Conlleva muchas madrugadas cuidando el terreno, regando con agua la semilla y quitando del camino toda cizaña que quiera ahogar la cosecha. Es cuidar que ningún ave de rapiña llegue a comerse el fruto que con tanto esfuerzo has cuidado.

Como agricultor te preocupa que llegue una tormenta de repente y que la fuerza del viento o la inundación dañe tu cosecha. Durante todo ese proceso probablemente hubieron lagrimas por lo arduo de la labor, tal vez hubieron lagrimas por la larga espera. Pero no hay mayor satisfacción para un agricultor que luego de mucho tiempo por fin su cosecha este lista y poder  recogerla y comer de sus frutos. Así lo dice el siguiente Salmo.

Salmo 126:5-6: Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.

Aquí el salmista nos confirma que posiblemente habrán momentos en que no solo sembraras semillas, sino que juntos con esas semillas sembraras lágrimas. Quizás pasaremos por momentos difíciles, momentos de frustración en donde hemos sembrado algo con esmero y pasa el tiempo y no vemos sus frutos.

Hay ocasiones en que tendremos que sembrar amor aunque no veamos que ese amor llega de vuelta tan pronto como queremos. Hay veces que sembramos con paciencia en medio de un ambiente hostil que no nos devuelve lo que sembramos. Por experiencia te puedo decir que hay veces que sembramos la palabra del señor por mucho tiempo, con mucho esmero y cuidamos esa semilla en medio del terreno más árido, cuando hay sequias, cuando llega la tormenta y no parece que nunca esa semilla crecerá.

Aunque no lo veas instantáneamente, esa palabra de Dios que estas sembrando tendrá sus frutos por que ella nunca retorna vacia, así lo dice Isaías 55″10-11:La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra.Hacen crecer el grano,y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento.

Lo mismo sucede con mi palabra.La envío y siempre produce fruto;logrará todo lo que yo quiero,y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.

Si hay algo que quiero que te lleves de esta reflexión es que aunque hoy estés sembrando con lágrimas, en su momento regresaras cantando del alegría cuando veas que todos tus esfuerzos no han sido en vano. Estoy convencido que aunque un día sembraste con lágrimas, en el momento que Dios lo crea indicado veras una hermosa cosecha de la cual estarás orgullosa/ orgulloso.

Sea cual sea tu situación hoy, no te rindas, Dios te dará la victoria.

 

 

Perder para ganar

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Vivimos en un mundo sumamente competitivo en donde desde pequeños se nos enseña a querer ser el numero uno en todo. Escuchamos cosas como perder no es una opción, lo importante es ganar o nadie recuerda a quien llego en segundo lugar. Y no hay nada malo necesariamente en querer ganar, pero hay veces en que querer ganar se convierte en nuestro todo y hay ocasiones en que para ganar hay que perder.

Quizás piensas en que eso no tiene sentido, pero esas palabras no las dije Yo originalmente, esas palabras las dijo Jesucristo. A veces si analizamos las palabras de Jesús, pensaremos que no siempre tienen sentido, al menos a nuestra lógica no las tienen. ¿A quien se le ocurre que para ganar hay que perder? Pero si deseas seguir a Jesús, perder es necesario. Veamos las palabras de Jesús.

Lucas 9:23-24: Y a todos les decía: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. ¿Perder la vida si la quieres salvar y el que la pierda por causa de Jesús la salvara?

Estas palabras quizás sean confusas, pero hacen más sentido de los que piensas. A veces vivimos las vida con un pensamiento egoísta, y es que vivimos la vida para nosotros. Creemos que ser reconocidos por nuestros logros o nuestra atractivo físico, ganar mucho dinero, ser famosos entre otras cosas es lo que le da sentido a la vida, pero estamos muy equivocados. A eso se refería Jesús cuan dijo que “todo aquel que quiera salvar su vida la perderá”.

Pero cuando damos un giro de 180 grados y “perdemos” nuestra vida, ahí cuando perder se convierte en ganar. Dios nos regalo la oportunidad de escoger, puedes ” salvar” tu vida cuando decides vivir para ti, tus deseos, tus ambiciones y tu propia satisfacción, pero solo ganaras en lo que tus propias capacidades te ayuden a alcanzar.

Pero si decides “Perder” tu vida al entregarla a Jesús, entonces esa perdida se convertirá en tu más grande victoria. Para seguir a Jesús muchas veces tenemos que perder cosas que anhelábamos, cosas que no necesariamente son malas, pero que nos hacen quitar la mirada de Jesús. Te garantizo que cuando pierdes por amor a Jesús, ganaras mucho más de lo que puedes imaginar.

 

 

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