Encuentro con Dios

El libro de Génesis nos narra que una vez Jacob quedo solo en el desierto cuando regresaba a encontrarse con Esaú después de 20 años sin verse gracias al engaño del mismo Jacob. Aunque la biblia no lo menciona directamente, Jacob comenzó a buscar a ese mismo Dios que lo había buscado a él en Betel.

 Génesis 32: 24-28: Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

 Y dijo Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido

Puedo imaginar a Jacob teniendo uno de esos momentos de oración intensos diciéndole a Dios “Te necesito” Yo no sé qué va a pasar conmigo y con mi familia una vez llegue a donde mi hermano. Esaú venia de camino con 400 hombres y Jacob sabía que su vida podía correr peligro.

Llegan momentos en la vida en que tenemos que salir al encuentro con Dios cuando ya estamos cansados y no podemos más en nuestras propias fuerzas. Muchas veces tenemos que confrontarnos a nosotros mismos y decirnos hasta aquí, me canse de mi estatus y mi condición actual. Hasta aquí el ser controlado por los miedos, hasta aquí el quedarme estancado/estancada en mi zona de comodidad, hasta aquí mi dejadez y mi apatía con Dios, de hoy en adelante decido dejar de luchar sola/solo, de hoy en adelante con el favor de Dios mi vida y mis circunstancias van a cambiar

Jacob meditaba en lo que había vivido en los pasados años. Y de repente se aparece un hombre y comienzan a luchar en medio del desierto y la soledad de la noche. Aquí no hubo tiempo ni de presentar al oponente, simplemente comenzó una lucha cuerpo a cuerpo.

Ya se acercaba el amanecer y de repente el hombre le dice a Jacob, suéltame porque me voy, ya está amaneciendo. Jacob se agarra fuerte a él y le dice no te voy a soltar si no me bendices. Nos relata la biblia que cuando el hombre se dio cuenta que no vencería a Jacob toco la cadera de Jacob y la disloco. ¿Se imaginan el dolor? A veces experimentamos el dolor antes de una gran bendición.

Esta actitud y persistencia de parte de Jacob es lo que Dios anhela de cada uno de nosotros. Dios espera que decidamos no rendirnos, Dios no desea  que seamos vagos o conformistas, lo que Dios desea es que nuestro deseo de conocerle sea tal que no lo soltemos a menos que nos bendiga. ¿Pero quién es este hombre con el que lucho Jacob? Ese hombre es el mismo Jesús ¿Realmente Jacob venció a Dios en esta lucha?

Bueno vamos a analizarlo de esta forma, recuerdo de pequeño cuando jugaba a la lucha libre con mi papa, en la mayoría de las ocasiones yo fui el vencedor, ¿Pero de verdad vencí a mi papa? Por supuesto que no, mi papa era mucho más grande y fuerte que yo ¿Que sucedió entonces? Mi papa decidió dejarme vencer. A nivel espiritual sucede lo mismo, Dios a veces se deja vencer por la persistencia de sus hijos y porque los ama.
¿Sabía Dios el nombre de Jacob? Dios lo sabe todo, pero a veces Dios nos hace preguntas para ver si nosotros sabemos quiénes somos, el contesto “Jacob” o sea, engañador, después de todo, es lo que había sido toda su vida, Pero en ese momento Dios le dice, ya no serás más engañador, ahora serás Israel.

Este nombre, que significa “el que lucha”, no sólo identifica a Jacob, sino será la identidad de la nación escogida por Dios. La tenacidad y persistencia de Jacob en ser el instrumento humano del pacto, pese a las adversidades, le hace acreedor de la victoria.

Este fue el momento crítico de la vida de Jacob. Hasta entonces había confiado en su propia fuerza y estratagemas; aprendió ahora que su energía no podía prevalecer contra Dios y que debería someterse recurriendo a la oración para obtener la bendición, y no ir más allá. Desde entonces, se hace frecuente alusión a la adoración que Jacob ofrece al Señor.

Cuando Esaú ahora vuelve a encontrarse con su hermano, ya no se estaba encontrando con el engañador, sino con el que lucho con Dios y venció.

¿Que produce un encuentro con Dios?

1) Un cambio de identidad: Tal y como sucedió con Jacob nuestra vida es transformada cuando tenemos un encuentro cercano con Dios. Lo que éramos antes ya deja de ser. Ya no dependemos de nosotros mismos, ni nuestras habilidades o la falta de ellas, no dependemos de nuestros recursos, no dependemos de nuestro nombre.

Es aquí cuando entendemos que no se trata de mí sino de Dios, es cuando decimos ya estoy cansado/cansada de no conocer a Dios y voy a hacer lo que sea necesario para conocerlo

2) Trae bendición: Jacob no solo recibió la bendición que pedía, sino que además recibió una bendición agrandada ¿por qué? Porque Dios siempre nos da más abundantemente de lo que pedimos o podemos imaginar.

Mi oración por ti hoy es que decidas decir hasta aquí, y hagas lo que sea necesario para encontrarte con Dios.

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