Conquistando nuestra tierra prometida

Números 13:25-33: Después de explorar la tierra durante cuarenta días, los hombres regresaron 26 a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de Israel en Cades, en el desierto de Parán. Informaron a toda la comunidad lo que vieron y les mostraron los frutos que tomaron de la tierra. Este fue el informe que dieron a Moisés: «Entramos en la tierra a la cual nos enviaste a explorar y en verdad es un país sobreabundante, una tierra donde fluyen la leche y la miel.

Aquí está la clase de frutos que allí se producen. Sin embargo, el pueblo que la habita es poderoso y sus ciudades son grandes y fortificadas. ¡Hasta vimos gigantes allí, los descendientes de Anac! Los amalecitas viven en el Neguev y los hititas, los jebuseos y los amorreos viven en la zona montañosa. Los cananeos viven a lo largo de la costa del mar Mediterráneo y a lo largo del valle del Jordán».

Pero Caleb trató de calmar al pueblo que se encontraba ante Moisés. ¡Vamos enseguida a tomar la tierra! dijo. ¡De seguro podemos conquistarla! Pero los demás hombres que exploraron la tierra con él, no estuvieron de acuerdo: ¡No podemos ir contra ellos! ¡Son más fuertes que nosotros!

El libro de Números fue escrito por Moisés e iba dirigido a los sobrevivientes del peregrinaje por el desierto. Durante este tiempo el pueblo de Israel viajó desde el monte Sinaí hasta Moab que hacía frontera con la tierra prometida.

Fue durante este viaje que el pueblo comenzó a quejarse y deseaba regresar a Egipto. (A la esclavitud, el maltrato, el trabajo en exceso). Dios había colocado a Moisés como el pastor de un pueblo de más de  un millón de personas, su tarea más difícil era guiar al pueblo a confiar en Dios y sus promesas y conquistar la tierra prometida.

Pero las quejas y la incredulidad del pueblo era tanta que Dios se molestó con ellos ¿Sabías que Dios puede molestarse? la palabra nos dice que Dios es tardo para la ira, o sea que no se enoja fácilmente, pero Dios se molestó con ellos porque este pueblo había sido testigo de muchísimos milagros que Dios había hecho para lograr sacarlos de la esclavitud y aun así dudaban de Él y sus promesas.

¿Cómo se relaciona el problema de esta gente con la actualidad?

Todos tenemos una tierra prometida por conquistar. Tu tierra prometida puede ser el que un ser querido conozca a Cristo, tu tierra prometida puede ser una mejor situación económica, tu tierra prometida pudiera ser una sanidad física o emocional o tal vez tu tierra prometida es el que una relación sea restaurada o que se abran puertas que hasta hoy habían estado cerradas.

Al igual que con el pueblo de Dios llegará el momento en que nos toque explorar nuestra tierra prometida, y explorar la tierra prometida no es lo mismo que conquistarla, cuando exploramos la tierra Dios nos permite ver que hay bendición en lo que él nos prometió, pero aun no es el tiempo de su cumplimiento.

Pero también camino a nuestra tierra prometida nos encontraremos con gigantes que nos intimiden y que nos harán el camino difícil para conquistar esa tierra prometida.

¿A que le prestas más atención a la promesa o a los gigantes?

¿Qué tenemos que hacer para callar tanta mala noticia? Lo mismo que hizo Caleb en el versículo 30: Pero Caleb trató de calmar al pueblo que se encontraba ante Moisés. ¡Vamos enseguida a tomar la tierra! dijo. ¡De seguro podemos conquistarla!

Caleb interrumpe a los espías que traían el reporte negativo y les dice: oigan ¿porque tanta duda? no todo es malo en la tierra prometida, yo sé que podemos conquistarla, es más vamos ahora mismo a tomarla. Caleb y Josué descansaban en la promesa que un día Dios le hizo a Moisés.

Éxodo 3:17: Prometí rescatarlos de la opresión que sufren en Egipto. Los llevaré a una tierra donde fluyen la leche y la miel,

Se nos haría más fácil creer en Dios si no se nos presentaran tantos retos, confiaríamos más fácil en Dios si camino a nuestra tierra prometida no nos encontráramos con gigantes. Pero los gigantes están allá afuera para probar nuestra confianza y Fe en Dios  y también para darnos la madurez espiritual que todos necesitamos, Si perseveramos y vencemos los gigantes, nuestra victoria será mucho más sabrosa.

A veces nos enfocamos tanto en lo negativo, que no nos damos cuenta de todas las bendiciones que nos rodean, se lo digo por experiencia. Dios siempre bendice a sus hijos, pero en ocasiones no nos sentimos bendecidos porque no tenemos todo lo que queremos.

Jeremías 1:17: Pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para librarte», afirma el Señor.

Es momento de que dejemos atrás la duda, es tiempo que dejemos atrás el miedo y sigamos adelante a conquistar las promesas que Dios nos entregó. Es tiempo de que te prepares, es tiempo de entrar en acción. Se levantaran contra ti, pero no te podrán vencer, y en el momento en que Dios crea es el indicado, entraras a tu tierra prometida.

Dios no es solo el Dios que hace promesas, sino que Dios es el Dios que cumple todo lo que promete, quiero cerrar con este texto:

Josué 21:43-45: De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella.

Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.

No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.

 

 

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