La punta del iceberg

Si alguna vez has podido ver un iceberg (tempano de hielo) aunque sea por televisión o en fotos, probablemente estarás de acuerdo en que son impresionantes. Generalmente se desprenden de un glaciar y continúan flotando por las aguas heladas.

Pero ¿Sabes que es aún más impresionante? Que por más grandes que pensamos que son, tan solo estamos viendo un 10 % del iceberg, el restante 90% permanece escondido debajo del agua.

Realmente ese 90 % que no se ve es lo que convierte en estos hermosos témpanos de hielo en algo sumamente peligroso, si no me creen solo tienen que recordar lo que sucedió con el Titanic.

A veces nuestras vidas se tornan semejantes a un iceberg, ¿Por qué? Porque muchas veces tan solo permitimos a la gente ver un 10 % de lo que realmente hay en nuestro interior, el restante 90 % lo mantenemos oculto.

Déjame explicarme un poco, lo que sucede es que muchas veces le presentamos a la gente nuestra mejor cara, pero tratamos de que no descubran ese restante 90 % que está bajo la superficie. Vamos a la iglesia los domingos y cantamos, abrazamos a nuestros hermanos, leemos la biblia y hasta quizás digamos uno que otro amen, pero ¿Qué realmente sucede en nuestras vidas el restante 90 % del tiempo? ¿Que ven en casa nuestras esposa o esposos, nuestros hijos?

Quizás podremos mantener una parte del iceberg oculta, pero no para siempre. Podemos asistir a la iglesia toda una vida, pero si no permitimos que Dios trabaje en nuestras vidas, o sea nuestra manera de actuar, de pensar, en nuestros sentimientos y actitudes, lamentablemente estamos perdiendo el tiempo.

El hecho de que asistamos a un templo aunque sea todos los días no nos convierte automáticamente en cristianos de la misma manera en que ir todos los días a un aeropuerto no nos convierte en un avión.

A veces pensamos que mantener oculto lo que realmente sucede dentro de nosotros simplemente quizás algún día lo haga desaparecer, y eso también es falso. Debe ser la tarea de cada uno de nosotros como cristianos el examinarnos día a día y entregar a Dios todas esas áreas que aún no le hemos entregado totalmente.

Proverbios 4:23: Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.

Si no cuidamos nuestro corazón el enemigo aprovechara cada oportunidad para poner en tu corazón actitudes y pensamientos que te alejen de Dios y que a su vez terminen dañando relaciones con los que te rodean. No podemos dar lo que no tenemos, si no tenemos amor no podremos dar amor, si no tenemos compasión en nuestro corazón, será difícil que nos identifiquemos con el dolor ajeno y así sucesivamente.

¿Está interesado Dios en nuestro corazón? ¡Claro que sí! tal vez de otros podemos esconder ese 90 % del iceberg por un tiempo, pero Dios conoce todo de nosotros, el está interesado en sanar y restaurar tu corazón para que tú también puedas ayudar a sanar el corazón de los que te rodean.

Entonces ¿Qué debemos hacer? Sincerarnos delante de Dios y entregarle toda nuestra vida y permitir que Él nos examine y nos muestre las áreas a sanar, tal y como lo hizo rey David.

Salmo 139:23-24:Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.

Si entregamos nuestra vida totalmente a Dios, ya no habrá necesidad de esconder nada, Dios sanara cada área de nuestra vida y daremos fruto al ciento por ciento, inténtalo te aseguro tu vida nunca será la misma y jamás te arrepentirás.

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