Esta batalla no es tuya

¿Alguna vez te has sentido atemorizado,molesto o frustrado porque se ha levantado contra ti un enemigo o una situación que no sabes cómo vencer?

No eres el único o la única que te ha sucedido, comparto ese sentimiento contigo. Es más, te puedo decir que así me siento ahora mismo. Se ha levantado un gran enemigo el cual no sabes cómo derrotar ¿Qué debo hacer?

Afortunadamente la biblia nos ofrece múltiples ejemplos de hombres y mujeres que enfrentaron situaciones que hoy nos son de ejemplo cuando se levanta un enemigo o una situación en contra nuestra. Hoy te quiero escribir acerca del rey Josafat.

2 Crónicas 20:1-4: Después de esto, los moabitas, los amonitas y algunos de los meunitasle declararon la guerra a Josafat,y alguien fue a informarle: «Del otro lado del Mar Muerto y de Edom viene contra ti una gran multitud. Ahora están en Jazezón Tamar, es decir, en Engadi.  Atemorizado, Josafat decidió consultar al Señor y proclamó un ayuno en todo Judá. Los habitantes de todas las ciudades de Judá llegaron para pedir juntos la ayuda del Señor.

Como puedes ver en estos versículos, no se levantó uno ni dos enemigos contra Josafat, sino que tres ejércitos enemigos se pusieron de acuerdo para atacarlos.

La biblia no nos dice que inmediatamente Josafat se levantó y salió a pelear contra sus tres enemigos, la biblia no nos dice que le restó importancia, sino que nos deja saber que Josafat sintió miedo, pero en vez de huir fue a consultar con Dios y proclamo un ayuno.

Veamos algunas de las palabras de Josafat a Dios.

2 Crónicas 20:6-7 y 10-12: Señor, Dios de nuestros antepasados, ¿no eres tú el Dios del cielo, y el que gobierna a todas las naciones? ¡Es tal tu fuerza y tu poder que no hay quien pueda resistirte!¿No fuiste tú, Dios nuestro, quien a los ojos de tu pueblo Israel expulsó a los habitantes de esta tierra? ¿Y no fuiste tú quien les dio para siempre esta tierra a los descendientes de tu amigo Abraham? 

Cuando Israel salió de Egipto, tú no le permitiste que invadiera a los amonitas, ni a los moabitas ni a los del monte de Seír, sino que lo enviaste por otro camino para que no destruyera a esas naciones. ¡Mira cómo nos pagan ahora, viniendo a arrojarnos de la tierra que tú nos diste como herencia! Dios nuestro, ¿acaso no vas a dictar sentencia contra ellos? Nosotros no podemos oponernos a esa gran multitud que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer! ¡En ti hemos puesto nuestra esperanza!

¿Qué Dios le dijo a Josafat?

2 Crónicas 20:16-17: Mañana, cuando ellos suban por la cuesta de Sis, ustedes saldrán contra ellos y los encontrarán junto al arroyo, frente al desierto de Jeruel. 

Pero ustedes no tendrán que intervenir en esta batalla. Simplemente, quédense quietos en sus puestos, para que vean la salvación que el Señor les dará. ¡Habitantes de Judá y de Jerusalén, no tengan miedo ni se acobarden! Salgan mañana contra ellos, porque yo, el Señor, estaré con ustedes.

Hay ocasiones en que nos sentiremos en un callejón sin salida cuando venga el enemigo en nuestra contra, sentiremos temor. Pero lo mejor que podemos hacer es ir delante de Dios y clamar a Él. Habrá ocasiones en que Dios nos dirá “sal y pelea porque Yo estaré contigo” en otras ocasiones nos dirá lo mismo que dijo Josafat en el versículo 15, Así dice el Señor: “No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía.

¿Qué será lo que asegurará nuestra victoria delante del enemigo? Veamos que hizo el ejército de Josafat.

2 Crónicas 20: 21-23: Josafat designó a los que irían al frente del ejército para cantar al Señor y alabar el esplendor de su santidad con el cántico: Den gracias al Señor; su gran amor perdura para siempre.

Tan pronto como empezaron a entonar este cántico de alabanza, el Señor puso emboscadas contra los amonitas, los moabitas y los del monte de Seír que habían venido contra Judá, y los derrotó. De hecho, los amonitas y los moabitas atacaron a los habitantes de los montes de Seír y los mataron hasta aniquilarlos. Luego de exterminar a los habitantes de Seír, ellos mismos se atacaron y se mataron unos a otros.

Sea cual sea el enemigo que estés enfrentando, pon tu confianza en el Señor y comienza a alabarlo, decide alabar a Dios a pesar de tu situación. No te digo que sera fácil adorarlo en medio de tu batalla, es más, te puedo asegurar que el enemigo lo menos que desea es que alabes a Dios, pero aun así decide alabarlo, no por lo que te pueda dar no por lo que ves, sino por lo que Dios es, un Dios de amor y de poder que peleara por ti.

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