Como un rio

Hoy continuamos con la parte final de la reflexión publicada el lunes, si no la has leído, te exhorto a hacerlo aquí http://bit.ly/1oso0Gt

Juan 7: 37-39: El último día del festival, el más importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: « ¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber!

Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”».(Con la expresión «agua viva», se refería al Espíritu, el cual se le daría a todo el que creyera en él; pero el Espíritu aún no había sido dado, porque Jesús todavía no había entrado en su gloria).

Los versículos 38 y 39 nos dice que Jesús dijo que “Todo el que en Él crea de su interior brotaran ríos de agua viva” ¿Todo?

¿Cuál es la diferencia entre un río y un estanque? Ya dijimos que el estanque solo se llenaba de agua cuando llovía y que por lo tanto cargaba agua de lluvias pasadas. El rió el agua siempre está fluyendo, el agua es fresca, en el río hay vida.

Cuando aquí habla de ríos de agua viva el versículo 39 nos dice que se refiere al espíritu santo, o sea que de todos los que creamos en Jesús brotara el río del Espíritu Santo.

¿Qué Jesús nos dijo que recibiríamos cuando viniera sobre nosotros el Espíritu Santo? Poder: potestad o autoridad, derecho.  La razón por las que muchas veces nos quedamos en el estanque esperando ese mover es porque no creemos que tengamos ese poder del río del Espíritu Santo sobre nosotros.

¿Por qué no lo creemos? Porque pensamos que ese poder tiene algo que ver con nosotros y nuestras capacidades y dudamos tenerlo, pero el poder del Espíritu Santo no tiene nada que ver con nosotros sino lo recibimos por la gracia de Dios sobre nuestras vidas. Ese poder no es para nuestra gloria sino para la gloria de Dios.

Ese poder, esa unción puede y debe de estar sobre cada uno de nosotros. Para terminar quiero leer el siguiente versículo.

Hechos 2: 17-18:Sucederá que en los últimos días  dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los jóvenes y sueños los ancianos. En esos días derramaré mi Espíritu aun sobre mis siervos y mis siervas, y profetizarán.

Dios prometió que derramaría de su espíritu sobre toda la humanidad. Ese espíritu santo nos llena del poder de Dios para que cuando oremos por los enfermos sean sanados, o para que cuando oremos por alguien que esta atado por el enemigo sea liberado y nos guía a para cada cosa que necesitemos en nuestra vida.

Si Dios prometió que de nuestro interior brotarían ríos de agua viva ¿Por qué lo dudamos y preferimos quedarnos en el estanque esperando un simple mover? Si Dios quiere que de nosotros salte un río de agua fresca de su espíritu para renovarnos cada día. Dios puede y quiere hacer cosas grande en nosotros y a través de nosotros.

Solo falta que nosotros nos decidamos a vivir una relación con Él. Seremos llenos de poder cuando decidamos que Dios es el número 1 en nuestras vidas. Seremos llenos del río del espíritu cuando decidamos ir cada día a orar, hablar con Dios no solo para pedirle cosas, sino para darle gracias por su amor y su gracia para nuestras vidas, Dios te bendiga.

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