Mala Hierba

Alguna vez te has preguntado ¿De dónde salió esta situación? ¿ Por qué? No entiendo porque sucedió esto. Hay ocasiones en que hemos estado dando lo mejor de nosotros, donde hemos dado nuestro 100 %, donde hemos hecho el máximo para obedecer y cumplir la voluntad de Dios y de repente surge una situación, un problema aparentemente de la nada y no comprendes porque si has sembrado con amor te pagan con maldad.

Sabes en estas situaciones nos sentamos a analizar y no encontramos muchas veces las razones del porqué. Es importante recordar que cuando servimos a Dios tenemos un enemigo espiritual que es más real que uno de carne y hueso, su nombre es Satanás. Si tu vida está agradando y sirviendo a Dios, te aseguro que está muy molesto contigo y conmigo y hará lo indecible por hacer tu vida de cuadritos.

Jesús lo explico en una parábola de esta manera: «El reino del cielo es como un agricultor que sembró buena semilla en su campo. Pero aquella noche, mientras los trabajadores dormían, vino su enemigo, sembró hierbas malas entre el trigo y se escabulló. Cuando el cultivo comenzó a crecer y a producir granos, la maleza también creció.

 Los empleados del agricultor fueron a hablar con él y le dijeron: “Señor, el campo donde usted sembró la buena semilla está lleno de maleza. ¿De dónde salió?”. “¡Eso es obra de un enemigo!”, exclamó el agricultor. “¿Arrancamos la maleza?”, le preguntaron.

“No contestó el amo, si lo hacen, también arrancarán el trigo. Dejen que ambas crezcan juntas hasta la cosecha. Entonces les diré a los cosechadores que separen la maleza, la aten en manojos y la quemen, y que pongan el trigo en el granero”». (Mateo 13:24-30)

El enemigo es astuto y aprovechara cualquier momento para sembrar esa mala hierba en tu vida, en tu trabajo o ministerio. Esa mala hierba puede venir disfrazada de un problema, una situación o como suele venir, a través de una persona.

Cuando ves la situación y la analizas te podrás dar cuenta que es un claro ataque del enemigo con la intención de hacerte daño y echar a perder tu cosecha. Nuestro deseo seria arrancarla de raíz inmediatamente, pero debemos tener cuidado porque podemos echar a perder nuestra cosecha.

El consejo que Jesús nos da a través de esta parábola es que tengamos paciencia, llegara el momento en que Él nos dirá es el tiempo indicado de arrancar la mala hierba. Es más, estoy seguro que Él mismo se encargara de quitarla de nuestro camino. Mientras tanto encarguémonos de cuidar y alimentar nuestra cosecha. Si lo hacemos Dios no permitirá se eche a perder lo que con tanto amor hemos sembrado.

 

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