Encuentros con Jesús

¿Alguna vez has mirado a alguien y has dicho “Esta persona no tiene esperanza de ser visitada por Dios”?

A veces el ser humano cree que tiene la capacidad de decidir quien es digno o no de merecer la misericordia de Dios y su perdón pero eso no es algo que nos toca decidir a nosotros.

A través de todos los evangelios Jesús nos demuestra una y otra vez que Él no ve las personas como tú y yo las vemos. Uno de los ejemplos más conocidos acerca de esto lo es el encuentro de Zaqueo con Jesús.

Quizás te preguntaras ¿Y quién era Zaqueo? Pues nuestro amigo Zaqueo era un recaudador de impuestos de profesión. En esa época ser recaudador de impuestos era considerado una de los oficios más sucios y desprestigiados de ese tiempo. Tanto así que se puede decir que ser recaudador de impuestos era peor a ser  un pecador.

¿Por qué? Los recaudadores de impuestos eran considerados como traidores, ya que eran en su mayoría judíos contratados por el gobierno romano para cobrar sus impuestos.

¿Cuál era su recompensa? Abusaban de su poder y no solo cobraban el impuesto adeudado al gobierno romano, sino que podían cobrar altas cantidades por encima de la deuda y quedarse con ellas, por lo tanto eran muy ricos económicamente.

Un día mientras Jesús caminaba en la ciudad de Jericó en medio de la multitud, Zaqueo se subió a un árbol para ver a Jesús ya que según nos dice el evangelio de Lucas, era muy bajo de estatura.

Quizás Zaqueo pensó que ese era lo más cerca que vería a Jesús, pero el hijo de Dios tenía otra idea en mente. Contra todos los pronósticos, Jesús paso entre medio de la multitud y llego hasta donde Zaqueo.

Lucas 19:5-7: ¡Zaqueo! le dijo, ¡baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama

Durante su tiempo en la tierra Jesús logro causar el enojo de muchos religiosos por confesar ser el hijo de Dios y porque no tenía la misma visión de la vida de muchos de ellos. Jesús siempre busco la manera de acercarse a aquellos que la gente pensaba no tenian ninguna probabilidad de acercarse a Dios.

Jesús llego hasta este hombre tan odiado y le dijo que quería ir a su casa. Luego de este encuentro, nuestro amigo Zaqueo decidió dar la mitad de su fortuna a los pobres y devolver hasta cuatro veces la cantidad que se había robado en impuestos.

¿Sabes porque Zaqueo tomo esta decisión? Porque cuando Cristo llega a la vida de alguien esa persona jamás puede volver a ser la misma. Jesús se acercó a Zaqueo con amor y viendo en él lo que a simple vista los demás no podían ver.

Donde los demás veían un ladrón, Jesús veía una persona generosa. Así mismo sucede contigo y conmigo, Jesús ve en ti y en mi lo que otros no pueden ver.

Si has tenido un encuentro con Jesús, ¿Cómo ese encuentro cambio tu vida? Si no te has encontrado con Él, hoy es el día perfecto, solo confiésale sinceramente que lo necesitas y veras como cambia tu vida luego de ese encuentro con Jesús.

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