Sembrando lagrimas

La vida de un agricultor no es nada fácil. Es un trabajo en el que se necesita mucha paciencia, es un trabajo muy sacrificado. Significa levantarse de madrugada y trabajar cuando más calienta el sol. Parte de la labor del agricultor es preparar el terreno, ararlo, sacar toda piedra que moleste en el camino y que pueda entorpecer el proceso de crecimiento de la semilla.

¿ Por qué se necesita mucha paciencia cuando eres agricultor? porque no ves los frutos hasta mucho tiempo después. Conlleva muchas madrugadas cuidando el terreno, regando con agua la semilla y quitando del camino toda cizaña que quiera ahogar la cosecha. Es cuidar que ningún ave de rapiña llegue a comerse el fruto que con tanto esfuerzo has cuidado.

Como agricultor te preocupa que llegue una tormenta de repente y que la fuerza del viento o la inundación dañe tu cosecha. Durante todo ese proceso probablemente hubieron lagrimas por lo arduo de la labor, tal vez hubieron lagrimas por la larga espera. Pero no hay mayor satisfacción para un agricultor que luego de mucho tiempo por fin su cosecha este lista y poder  recogerla y comer de sus frutos. Así lo dice el siguiente Salmo.

Salmo 126:5-6: Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.

Aquí el salmista nos confirma que posiblemente habrán momentos en que no solo sembraras semillas, sino que juntos con esas semillas sembraras lágrimas. Quizás pasaremos por momentos difíciles, momentos de frustración en donde hemos sembrado algo con esmero y pasa el tiempo y no vemos sus frutos.

Hay ocasiones en que tendremos que sembrar amor aunque no veamos que ese amor llega de vuelta tan pronto como queremos. Hay veces que sembramos con paciencia en medio de un ambiente hostil que no nos devuelve lo que sembramos. Por experiencia te puedo decir que hay veces que sembramos la palabra del señor por mucho tiempo, con mucho esmero y cuidamos esa semilla en medio del terreno más árido, cuando hay sequias, cuando llega la tormenta y no parece que nunca esa semilla crecerá.

Aunque no lo veas instantáneamente, esa palabra de Dios que estas sembrando tendrá sus frutos por que ella nunca retorna vacia, así lo dice Isaías 55″10-11:La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra.Hacen crecer el grano,y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento.

Lo mismo sucede con mi palabra.La envío y siempre produce fruto;logrará todo lo que yo quiero,y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.

Si hay algo que quiero que te lleves de esta reflexión es que aunque hoy estés sembrando con lágrimas, en su momento regresaras cantando del alegría cuando veas que todos tus esfuerzos no han sido en vano. Estoy convencido que aunque un día sembraste con lágrimas, en el momento que Dios lo crea indicado veras una hermosa cosecha de la cual estarás orgullosa/ orgulloso.

Sea cual sea tu situación hoy, no te rindas, Dios te dará la victoria.

 

 

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