Fé de Camaleón

Nunca he sido amante de los reptiles, no me gusta mucho ni verlos, pero uno que siempre ha llamado mi atención lo es el camaleón. Creo que es un animal con unas características fascinantes.

Según he podido leer del camaleón, el contrario de lo que algunos creen, no son incoloros, ni mudan de color solo de acuerdo con el del ambiente; en realidad, el cambio de su color básico expresa más a menudo una condición fisiológica (relacionada con la temperatura o la hora del día) o una condición psicológica (provocada por la proximidad de un eventual adversario o pareja).

En todo el occidente, el término “camaleón” se usa en el lenguaje de pueblo como sinónimo de una persona voluble, que adapta su comportamiento y características a las circunstancias.

¿Sabías que hay personas que tienen una Fe como el camaleón? Que hoy su Fe está en su máximo nivel pero si sus circunstancias o su entorno cambian su Fe fácilmente se derrumba.

¿Hay algo malo en dudar? No siempre, hay ocasiones que la duda nos ayuda a pensar, a meditar lo que debemos hacer o decir, pero cuando la duda nos convierte en personas inseguras, en personas desconfiadas o que hoy tenemos Fe y mañana quizás no, se puede convertir en tremendo problema.

Pero  pida con fe,  no dudando nada;  porque el que duda es semejante a la onda del  mar,  que es arrastrada por el viento y  echada de una parte a otra. “Esas personas no deberían esperar nada del Señor; su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen. (Santiago 1:6-7)

Nuestra Fe no debe ser como el camaleón, que cambia de acuerdo a la circunstancia o al sentirnos amenazados, debemos procurar fortalecer nuestra Fe de manera que nada ni nadie la tambalee.

A veces el problema es que nos miramos a nosotros mismos y lo que creemos son “nuestras” posibilidades o “nuestra” habilidad de salir victoriosos. Pero nuestra Fe no puede estar basada en el “Yo” sino en el Dios que le servimos.

Como creyentes debemos “ejercitar” nuestra Fe de manera que este lo suficientemente sólida para resistir cualquier embate que el enemigo haga en contra nuestra. Si en algún momento tu Fe ha desfallecido, no te desanimes, somos seres humanos y a todos nos pasa, pero no permitas que esa sea la norma.

De ahora en adelante no permitas que ni la gente ni las circunstancias decidan en qué dirección va tu Fe, cuando venga algo o alguien a atacar tu Fe, recuérdale que tu Fe no está basada en una persona o una circunstancia, sino que tu Fe esta puesta en el Dios todopoderoso que nunca te falla. ¡Dios te bendiga!

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