Un Consejo para asegurarte no trabajes en vano

Recuerdo una temporada de mi vida cuando era adolescente que vivía en el campo. Una de las cosas que más me gustaba de vivir en el campo era que podía tener gallos y gallinas, me entretenía alimentándolos y cuidándolos.

En una ocasión intente construirle una jaula de madera, yo nunca había construido nada, apenas alguna vez había tomado un martillo en mis manos, pero ahí estaba yo, esforzándome según lo que yo pensaba conocía de construir jaulas. Luego de varias horas y de mucho trabajo, termine mi obra maestra, al menos para mí lo era.

A simple vista se podía notar que la jaula estaba torcida, los pedazos de madera y de tela metálica eran de diferentes tamaños, pero yo me sentía como un gran carpintero. Comencé a utilizarla, coloque una gallina adentro y la alimente por un par de días y todo parecía estar bien.

Pero un día de repente mientras caminaba por el patio de mi casa y miraba la jaula a lo lejos, vi cómo comenzó a colapsar, gracias a Dios que el techo no estaba clavado y la gallina pudo escapar sin ningún daño.

Si eres de los que siguen mi blog regularmente, ya sabes que me convertí en papa hace menos de una semana. Y este evento que cambio mi vida me ha hecho reflexionar aún más acerca de en donde estoy y hacia dónde y cómo me dirijo en la vida. Ser padre y esposo es una gran responsabilidad.

Sabes tú y Yo tenemos en nuestras manos un arma muy poderosa, y es la potestad de dirigir y encaminar nuestro matrimonio y nuestros hijos. A veces nosotros tratamos de construir familias solidas basadas en lo que nosotros creemos es lo mejor o en lo que nosotros vimos en nuestros hogares. Y eso no está mal si es Dios quien es el centro de nuestros hogares.

Pero vivimos en un mundo complicado, vivimos en un mundo en donde aunque no todo es malo, la maldad y el enemigo poco a poco han ido dañando lo que es la familia. ¿Por qué la familia? porque es la primera institución creada por Dios. El enemigo se ha propuesto destruir las familias, es la manera más fácil para el de alejarlos de Dios.

Familias y matrimonios separados son seres humanos que han sido heridos, son seres humanos que están llenos de dolor y que tristemente se apartan de Dios. Por eso lamentablemente vemos muchos niños y jóvenes que se refugian en los vicios, en el sexo y la rebeldía para “escapar” de su dolor.

Siempre he escuchado, siempre he sabido que la mejor manera de construir y levantar un hogar es teniendo a Dios, a Jesús en el centro. Yo no quiero que me suceda como con la jaula, que la construí basado en lo que creía saber, que la construí con lo que encontré de camino sin tomar en cuenta si era lo mejor y sin importar si me quedo torcida o no.

No puedo tomarme el riesgo de que mi familia colapse como lo hizo la jaula, Yo no quiero perder mi tiempo construyendo en vano. La única manera para construir una familia solida es permitiendo que sea construida por el arquitecto de ella. El único que nos puede ayudar a construir una familia se llama Dios.

Si tienes la responsabilidad de dirigir un hogar, un esposo o esposa, hijos, el único que de verdad te puede ayudar a dirigirlo como es debido se llama Dios. Hacerlo sin Él no funciona, quizás te puede aparentar que sí, pero sin Él todo puede colapsar. Por favor no permitas que tan precioso regalo se rompa, permite que sea Dios quien construya tu hogar.

Salmo 127:1: Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada.

 

 

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