Huyendo por la vida

Dios nos puede hablar de muchas maneras, y esta última semana me ha estado hablando a través de la manera en que yo rescates mis dos perros. La semana pasada de hable de la adopción del primero llamado Tuki (puedes buscar la reflexión en mi página). Hoy te quiero hablar acerca del rescate de Blanquito.

En este caso su nombre si es dado debido a su color, si, ya sé que no fui muy original en el nombre pero a el parece gustarle jaja. La primera vez que vi a Blanquito hace unos meses atrás andaba por las calles cercanas a mi casa, y estaba sucio, flaco y huyendo sin saber de qué ya que nada ni nadie aparentaba venir persiguiéndolo.

Mi corazón se conmovió al verlo así ya que siempre he sido amante de los perros, pero el pensamiento ese día quedo ahí y continúe mi camino a casa. Al siguiente día nuevamente lo vi cercano a mi casa, en las mismas condiciones pésimas del día anterior, huyendo. Lo mire fijamente, su rostro reflejaba tristeza y dolor, pero nuevamente continúe el camino hacia mi casa.

Pero paso otro día y lo vi igual, sumamente asustado, temeroso, frágil y huyendo y mi corazón se conmovió en gran manera y esta vez no me pude resistir, sabía que tenía que hacer algo por él. Así que tome un poco de comida seca de mi otro perro y la puse en un plato, y comencé a llamarlo pero tan pronto me vio acercarme salió huyendo lo más lejos posible. Pero eso no me desánimo y me propuse demostrarle mi amor y ganarme su confianza.

Al siguiente día nuevamente le eche comida y esta vez no huyo, pero se negó a acercarse, mientras lo llamaba permanecía en el mismo lugar, pero para mí ya eso era un adelanto, cuando cerré la puerta de mi casa, entonces se acercó y comió como si hacía días no lo hubiera hecho

Paso un día más y abrí la puerta de garaje de mi casa y lo llame, y poco a poco comenzó a acercarse y entro a mi marquesina, y llego hasta donde mí. Comencé a acariciarlo y darle cariño, le di un baño y le puse un collar nuevo, el resto es historia, hoy Blanquito tiene un hogar.

Mientras reflexionaba de como todo esto había sucedido sentí a Dios hablarme y decirme “¿Sabes que asi mismo hay muchas personas huyendo por la vida cuando lo único que quiero es darles mi amor y recibirlos en mi casa?”.

No pude hacer otra cosa que decir, wow Dios, eso es tan cierto. Muchas veces andamos por la vida huyendo sin saber de qué o ¿por qué? En algún momento de nuestras vidas fuimos heridos, maltratado, rechazado y pensamos que todo el mundo desea hacernos lo mismo. Pero Dios no es así.

Jesús describió lo que sentía por aquellos que están solos y huyendo por la vida de esta manera:

Mateo 9:36: Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor.

Sabes, si en algún momento fuiste herido, maltratado y rechazado por alguien quiero decirte que si hay alguien que te entiende completamente es Jesucristo. El también a pesar de ser el hijo de Dios recibió maltratos, rechazos y fue herido solo porque deseaba ofrecer su amor a todos los que le rodeaban y decirles que en El podían encontrar todo lo que necesitaban.

No solo eso, sino que fue asesinado siendo inocente, pero la muerte no lo pudo vencer, el resucito al tercer día y gracias a eso tu y yo hoy podemos disfrutar de una nueva vida en él.

Tu eres importante para el señor, él está más interesado en ti de lo que te puedes imaginar, las puertas de su casa siempre están abiertas para ti. Así lo describe Jesús en estos versículos:

Lucas 15:4-6: Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre? Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa. Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”.

Así se siente Jesús cuando un hombre o una mujer que por alguna razón habían estado alejados de Él regresan a casa. Amigo y amiga que me lees, si yo siendo humano e imperfecto me pude compadecer de un perrito que andaba perdido por la calle y le abrí las puertas de mi casa, imagínate ¿Cuánto más Dios está interesado por ti?

No importa quién o qué situación te hirió en el pasado, no huyas más, los brazos de Dios están abiertos esperando por ti.

 

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