Adoptados

Recuerdo hace 3 años atrás tome la decisión de adoptar un perrito. Así que pase por un refugio cercano y comencé a mirar los diferentes perritos que habían. Cuando iba por la tercera jaula vi este cachorrito de unos 2-3 meses, de un color llamativo, además me llamo la atención que no tenía cola. Estaba acostado y tan pronto me vio, se levantó de un salto y se acercó hasta la verja de su jaulita moviendo su tuquito y buscando que yo jugara con él, lo cual hice por un par de minutos y luego continúe mi camino por el resto de las jaulas/

Pero luego de verlos a todos, regrese a esa tercera jaula y le dije a la veterinaria encargada, este es el que quiero, lo escojo para llevarlo a casa. Tuqui no tenía la capacidad de escogerme a mí, pero Yo decidí adoptarlo a él. Desdé entonces ha sido un miembro más de la casa, ha sido nuestro hijo cuando no teníamos hijos y lo amamos así mismo, como un hijo.

Eso Yo lo comparo con lo que hizo Dios conmigo cuando era un niño, y no, no considero que somos como un perro sin hogar pero préstame atención por unos momentos.

Simplemente sé que Yo a mi corta edad no había realmente conocido a Dios, había escuchado de Él, reconocía su existencia, pero no había entendido que el dio a su único hijo por mi rescate y me decía “Ven conmigo a casa José”, Yo no escogí a primero a Dios, sino que El me escogió a mí. Así lo dice Jesús en el siguiente versículo.

Juan 15:16: Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes.

No hay nada que yo pudiera haber hecho para ganarme su amor, su amor incondicional y su gracia  fue lo que hizo que aun sin merecerlo, Él nos escogiera a nosotros para formar parte de la familia de Dios. El apóstol Pablo lo dice de esta forma en la carta a los Efesios.

Efesios 1:-5: Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.

Mi amigo/amiga que me lees, El mensaje que te quiero traer hoy es que Dios desea adoptarte para que vengas a ser parte de su familia. ¿Los requisitos? Ninguno, ven tal y como estas. A veces pensamos que solo podemos acercarnos a Dios cuando todo en nuestra vida está en orden, y no es así.

Dios nunca te dirá “Cuando resuelvas tus problemas y tus actitudes regresa y podrás ser parte de mi familia” Al contrario, hoy Dios te dice “Hijo mío, ven a casa, te estoy esperando con los brazos abiertos”.

Amigo y amiga que me lees, no lo dejes para mañana, comienza a disfrutar de tu nueva familia hoy.

 

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