La excelencia

Hay un refrán que mi mama siempre me decía “Las  cosas se hacen bien o no se hacen”. De pequeño me enseño que la excelencia era lo que debíamos buscar, sobre todo si lo que estoy haciendo es para Dios. Sin embargo es lamentable ver que muchas personas cuando de Dios se trata, solo dan lo necesario y nada más.

Eso me causa una combinación de frustración y molestia, porque soy de los que siempre ha creído que si alguien se merece lo mejor de nosotros es el Rey de reyes y señor de señores, y esto no lo digo como la frase religiosa del día sino que estoy convencido de que si debe de ser. Pero este tipo de situación no es cosa nueva, es más todo esto comenzó desde el principio de la creación.

Génesis 4:2-5: Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la tierra. Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo.

En este relato de Génesis vemos a este par de gemelos llamados Caín y Abel mientras ambos presentan una ofrenda a Dios. Caín era agricultor, su pasión era labrar la tierra, sembrar frutos, verduras y granos entre otras cosas. Su hermano Abel era pastor de ovejas, su labor era cuidar de su rebaño y asegurarse que crecieran fuertes y saludables alimentándolos debidamente y guardarlos de cualquier peligro.

Estos versículos nos dejan saber que la ofrenda de Abel agrado a Dios, mientras la ofrenda de Caín no fue de agrado a Dios y aparentemente tampoco su actitud, ambas eran ofrendas, entonces ¿Que hizo la diferencia? Lo que hizo agradable la ofrenda de Abel no fue que era una oveja, un animal en donde su sacrificio agradara a Dios, lo que hizo agradable la ofrenda fue que Abel presento lo mejor de su rebaño, mientras que Caín presento una ofrenda de sus frutos, no de lo mejor de sus frutos.

Y esto que sucedió entre estos dos hermanos  lo vemos frecuentemente hoy día cuando nos servimos a Dios. Hay veces que venimos delante de Dios con lo suficiente, no con lo mejor. Nuestra ofrenda no es solo dinero, nuestra ofrenda es todo aquello que hacemos para honrar a Dios. Oramos a Dios de los minutos que nos sobran, leemos la biblia como si hubiéramos tomado un curso de foto lectura, confiamos siempre y cuando no sea muy difícil la situación y servimos si no conlleva demasiado esfuerzo.

Creo que si hay alguien que merece nuestra excelencia es el Dios que no escatimo entregar a su único hijo para que tú y Yo recibiéramos el perdón de todos nuestros pecados. Da siempre tu mejor servicio a Dios, represéntalo delante de los demás con dignidad para que todos quieran servir al Dios que tu sirves, cuando trabajes para El hazlo entregando todo lo que tienes. Cada uno de nosotros tiene el mismo privilegio de presentarnos delante de Dios, pero cuando lo hagas hazlo con excelencia dando siempre lo mejor de ti.

Si te analizaras hoy, ¿Te asemejas más a Abel o Caín? No nos conformemos con las experiencias vividas hasta hoy, salgamos de la zona de comodidad que nos encontramos y que nos decidamos ir más profundo.

 

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