Misión posible

¿Alguna vez te has sentido poco cualificado para llevar una misión a cabo? Si es así, no te preocupes porque no está solo o sola. Te cuento mi historia, desde niño he tenido el privilegio de conocer a Dios. Durante mis años de adolescente sentía un llamado o inclinación hacia el pastorado.

Admiraba la gran labor realizada por algunos pastores que habían sido de gran influencia sobre mi vida. Veía a mi pastor sirviendo con pasión y alegría, visitando, sirviendo, enseñando la palabra de Dios y mi corazón latía más fuerte dentro de mí, pero había un gran obstáculo, y era que yo era un joven extremadamente tímido y con baja autoestima.

Sabía que Dios me estaba pidiendo acción, pero no me sentía capacitado para hacerlo. Quizás a ti te sucede lo mismo, ahora te quiero mostrar un ejemplo sacado del libro de Jueces, se trata de un hombre llamado Gedeón.

Jueces 6:12-13: Entonces el ángel del Señor se le apareció y le dijo: ¡Guerrero valiente, el Señor está contigo! Señor respondió Gedeón, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos sucede todo esto? ¿Y dónde están todos los milagros que nos contaron nuestros antepasados? ¿Acaso no dijeron: “El Señor nos sacó de Egipto”? Pero ahora el Señor nos ha abandonado y nos entregó en manos de los madianitas

Nuestro amigo Gedeón había sido escogido por el mismo Dios para traer una vez más libertad a su pueblo que había caído en desgracia, pero Gedeón lejos de alegrarse no podía dejar de quejarse de la situación que le rodeaba, veamos que pasa unos versos más adelante.

Jueces 6: 14-16: Entonces el Señor lo miró y le dijo: Ve tú con la fuerza que tienes y rescata a Israel de los madianitas. ¡Yo soy quien te envía! Pero Señor —respondió Gedeón, ¿cómo podré yo rescatar a Israel? ¡Mi clan es el más débil de toda la tribu de Manasés, y yo soy el de menor importancia en mi familia!

 El Señor le dijo: Yo estaré contigo, y destruirás a los madianitas como si estuvieras luchando contra un solo hombre.

 Gedeón pidió confirmación tras confirmación a Dios de que si estaba seguro que era el escogido para esta misión por que seguía dudando. El plan que Dios tenía para la vida de Gedeón era uno mucho más grande del que jamás él pensó. No solo ahora debía convertirse en un guerrero, sino que debía de hacerlo en contra de un experimentado ejército y sin saber quiénes le acompañarían.

Gedeón finalmente decidió obedecer a Dios y dar ese paso de Fe que Dios le estaba pidiendo ¿El resultado? Venció al enorme ejército enemigo solo con 300 hombres ¿Por qué? Decidió obedecer a Dios. Al igual que Gedeón yo decidí  obedecer, decidí dejar de fijarme en lo que yo pensaba era mi falta de méritos y concentrarme en el Dios que me había llamado. Claro, toda misión conlleva un proceso de preparación, pero si estás dispuesto y Dios te está impulsando podrás llevar a cabo mucho más de lo que jamás pensaste, porque recuerda, no se trata de ti sino de Dios.

 

 

 

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