Como el aroma del café

Suelo ser una persona bastante segura, me gusta ver el lado positivo de las cosas y sobre todo, tengo Fe en el Dios que todo lo puede. Pero en ocasiones me he encontrado hablando y declarando cosas que no me caracterizan. Hay días que me he levantado sumamente negativo, pensando que no hay posibilidades, que no vale la pena el esfuerzo, con mis baterías espirituales casi en rojo.

¿Te ha sucedido lo mismo? A veces me he preguntado ¿Por qué me sucede esto? Casi siempre cuando lo analizo me doy cuenta que la razón muchas veces es por lo que estoy permitiendo entrar por mis ojos y mis oídos, y te doy un ejemplo utilizando esta anécdota.

Mi bebida favorita es el café, desde niño aprendí a prepararlo para mi es la bebida más sabrosa del mundo. Pero algo bien curioso me sucedió hace unos días y es que temprano en la mañana comencé a preparar la cafetera para hacer mi café.

Unos minutos más tarde tomo el recipiente  y empecé a echarlo en la jarra con leche hirviendo, cuando de momento miro lo que estoy haciendo y noto que lo único que sale es agua caliente ¿Qué sucedió?

Cuando entonces verifico la cafetera me percato que nunca llene con café el filtro de la cafetera, así que obviamente la cafetera no me podía dar lo que no tenía, así mismo sucede con lo que decimos y pensamos. No podremos dar lo que no tenemos.

Lucas 6:45: El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Al igual que la cafetera solo me dio agua porque fue lo único que le coloque adentro, así mismo es con nuestra boca, nuestras palabras serán de acuerdo a lo que guardemos en el corazón.

Si permitimos que el odio, la envidia, el resentimiento, los malos deseos se guarden en lo profundo del corazón eso será precisamente lo que vamos a hablar.

Si por el contrario en tu corazón guardas el amor, la comprensión, el perdón y los buenos deseos, entonces este tipo de cosas será lo que saldrá por nuestra boca. ¿Sencillo? No necesariamente…

Te mencione que de la cafetera solo salió agua porque fue lo único que le coloque adentro, pues para que cosas buenas salgan de nuestro corazón debemos colocarlas ahí adentro, conlleva un esfuerzo de nuestra parte, no llegan ahí por casualidad.

Te invito a que cada día dediques unos minutos a la oración y el leer la biblia, no tiene que ser largas horas como en ocasiones hemos escuchado, simplemente dedica unos minutos de calidad a eso y veras la diferencia que hacen en tu vida.

Precisamente la palabra de Dios es vida y provee dirección y nos llena de sabiduría para vivir cada día. Así al igual que con el café, tu vida destilara un rico aroma que alegrara tu vida y la de todos los que se acerquen a ti.

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4 comments
MaribelContreras
MaribelContreras

asi es varon, de la abundancia del corazon habla la boca, si tenemos mas oracion,mas uncion mas poder caemos menos en tentacion, el poder del cristiano esta en la oracion y leer la palabra es nuestro alimento espiritual muy buena su reflrcion dios lo bendiga y lo siga usando

LoquequieroSER1
LoquequieroSER1

Excelente!!!!Me encantó tu reflexión. Gracias por compartirla, te envio toda mi admiración y amor. Que tengas un día bello...como tú

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