Amor y Perdón- El perdón sana

Durante el mes de Febrero estuve tocando el tema de Amor y perdón en mi ministerio de jóvenes. ¿Hay alguna relación entre el Amor y el Perdón? La respuesta es sí, porque para amar hay que perdonar.

El diccionario define perdón como la acción y resultado de librar a una persona de una deuda. El Amor busca el bien de los demás. No se basa en emociones o sentimientos. Es la decisión de comprometerse a buscar el bien de los demás independientemente de las circunstancias.

Es fácil amar a quien nos ama, pero ¿Qué hacemos con las personas que nos han hecho daño? Durante la próxima semana estaré hablando acerca de 3 razones por las cuales debemos perdonar.

 Perdonar sana: 

Génesis 37:2-3: Ésta es la historia de Jacob y su familia. Cuándo José tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño junto a sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, que eran concubinas de su padre. El joven José solía informar a su padre de la mala fama que tenían estos hermanos suyos. Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una túnica especial de muchos colores.

El pasaje anterior nos deja saber varia cosas acerca de José.

  1. José era un adolescente
  2. José se encargaba de velar a sus hermanos y decir todo lo que veia a su padre
  3. José era el hijo favorito de su padre

Por las razones antes mencionadas, José no era muy querido por sus hermanos mayores. Su túnica especial de colores podía significar que su padre había determinado que aunque él era uno de los menores seria el heredero principal de todos los bienes y para tener las cosas más aun en su contra, soñaba, y cuando contaba sus sueños ya sea conscientemente o no, parecía que le daba a entender a sus hermanos que él era superior a ellos.

Todo esto causo que sus hermanos mayores lo odiaran.  Lamentablemente muchas veces no recibiremos amor de las personas que nos amen. Un día el padre de José lo envió al campo a ver como estaban sus hermanos, ellos vieron a la distancia cuando venía de camino hacia ellos, asumo que su túnica de colores fue la razón para reconocer que era él. Podemos ver en el mismo capítulo 37 de Génesis que los hermanos de José decidieron matarlo.

 ¿Merecía José tanto odio? Yo creo que no, José era un adolescente normal, pero el odio y la envidia segaron a sus hermanos. Luego de pensarlo un poco, decidieron no matarlo, sino venderlo como esclavo y aunque esta decisión le preservo la vida no era tampoco algo aceptable. Este jovencito fue apartado de su padre que lo amaba tanto, ya había perdido a su madre que había fallecido y también estaba siendo llevado a una tierra extranjera como esclavo.

Puedo visualizarlo llorando de camino a su destino y preguntándose ¿Que hice para merecer esto? Pero Dios nunca deja solos a sus hijos y aun en medio de la situación difícil que pasaba José, podemos ver que Dios estaba con él.

Gen 39:2-4: El Señor estaba con José, por eso tenía éxito en todo mientras servía en la casa de su amo egipcio. Potifar lo notó y se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y le daba éxito en todo lo que hacía. Eso agradó a Potifar, quien pronto nombró a José su asistente personal. Lo puso a cargo de toda su casa y de todas sus posesiones.

Si dejáramos la historia hasta aquí, pudiéramos decir que ya tuvo un final feliz, pero lamentablemente un tiempo después de esto sucedió que la esposa del jefe de José se enamoró de él y decidió hostigarlo noche y día, ante toda esa presión José nunca cedió, pero la presión de esta mujer llego a ser tanta que un día lo agarro de sus ropas y José salió corriendo, lamentablemente ella al sentirse rechazada aprovecho la situación, se quedó con sus ropas y comenzó a gritar que José trato de violarla.

Ahora nuestro amigo José fue a parar a la cárcel ¿Que más podía sucederle? Todo lo que estaba viviendo era gracias al odio de sus hermanos y la decisión de venderlo. ¿Que sentía José en su corazón? y si José sintiera coraje ¿Quien pudiera culparlo? 

Gen 39: 20-21: José quedó allí, pero el Señor  estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel.

El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a quien te ofendió, el perdón es un mecanismo para que yo sea sano de la amargura que dejó esa acción en mi corazón.

Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de verdad de haberme hecho daño, porque mi intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivir bien, que haya sanado las heridas que el rencor y la falta de perdón dejaron en mí.

¿Qué sucede a partir de aquí con nuestro amigo José? ¿Qué otras bendiciones nos brinda el perdonar? Continuaremos esta enseñanza en mi próximo blog.

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