3 Pasos que nos ayudaran a seguir hacia adelante

Recuerdo cuando tenía como 15 años y quería aprender a guiar, cada vez que veía la oportunidad le pedía a mi papa que me dejara aunque fuera sacar el carro de la marquesina. Estuve insistiéndole como por un par de meses hasta que un día por fin lo convencí y me dijo que podía sacar el carro de la marquesina. Yo nunca había guiado, pero como adolescente al fin pensaba que lo tenía todo bajo control.

La marquesina de nuestra casa quedaba en unos bajos y para sacarlo había una subida, papi se fue al tope de ella y cuando mi papa me dio la señal puse el carro en drive y comencé a acelerar lentamente, el carro como que intentaba dar hacia adelante pero no podía, así que decidí apretar el acelerador un poco más y seguía la misma situación el carro hacia fuerza hacia adelante pero no arrancaba, hasta que mi papa me grito desde afuera “Quita la emergencia (freno)”

Así que yo muy obedientemente baje la emergencia de golpe, pero el detalle es que nunca quite mi pie del acelerador y tan pronto quite la emergencia el carro arranco con toda su fuerza y pude ver como a mi papa se le brotaron los ojos y como en las películas brinco y se lanzó de pecho fuera del camino. Demás está decir que no me fue muy bien cuando mi papa se levantó del piso y creo que no volví a tocar un carro por los próximos 2 años, nunca había visto a papi sin color, paso el susto de su vida.

¿Pero saben qué? Esto que me paso a mí con el carro nos pasa muchas veces con nuestra vida espiritual. Apretamos el acelerador pero hay algo que no nos deja arrancar, tratamos de pisar el acelerador con más fuerza pero aun así hay algo que no nos deja arrancar y es como si tuviéramos la emergencia puesta.

Hoy quiero hablarles de 3 pasos que nos ayudaran a seguir hacia adelante y quitar del medio aquello que nos detiene.

I- Quita la emergencia

A) Elimina las excusas- No sé, Nunca he hecho eso, Tengo miedo, ¿Y si fracaso?, No tengo los recursos.

  • Quien vive temeroso, nunca será libre.  Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. “Salmos 34:4

B) No se trata de ti- Juan 14:12-13: Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré. 

La mayoría de las cosas que Dios me ha permitido alcanzar, no las hubiera alcanzado confiando en mi capacidad. Dios no necesariamente escoge a los capacitados, sino que capacita a los que escoge para llevar a cabo sus planes  Enfocarnos en sus promesas y su poder.

 II- Acelera

A) Olvidando todo lo que queda atrás- Filipenses 3:12: No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo.

 Los recuerdos del pasado en muchas ocasiones nos detienen de seguir adelante. Quizás ya lo intentaste y fracasaste, pero tienes que recordar que la vida del creyente no se trata de ti, sino de aquel que está contigo. He logrado dejar miedos, pero aun lucho, fallo, pero no permito que eso me detenga. Todos tendremos luchas, todos fallaremos, pero lo importante es seguir adelante. 

  B) Aprovecha las oportunidades- Tus misericordias son nuevas todas las mañanas (Lamentaciones 3:22, 23). Dios es el Dios de las oportunidades.  

  • La fe no es pasiva, provoca a tomar acción. “Ora como si todo dependiera de Dios. Y trabaja como si todo dependiera de ti”. (Agustín de Hipona)
  • Da el primer paso con fe. No tienes por qué ver toda la escalera. Basta con que subas el primer escalón  ” Martin Luther King.

III- Dirígete a tu destino

         A) Visión: EL QUE NO SABE A DONDE VA, CUALQUIER CAMINO LO LLEVA. Proverbios 29:18 Donde no hay visión, el pueblo se extravía

  • “La visión debe estar clara delante de nosotros y siempre enfrente. Producimos fe cuando ponemos enfrente de nosotros una visión. ¿A dónde quiero llegar? ¿A dónde el señor me pide que vaya? Debemos tener una foto mental de como quiero llegar a mi meta. Eso ayudara a mantenerme enfocado y quitar del camino todo aquello que me desvía o me distrae.

Por supuesto el mejor acompañante durante esta travesía es el mismo Dios, invítalo a caminar contigo y veras que el camino será más alentador.

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