Ver sin reconocer

Probablemente este de acuerdo conmigo cuando te pregunto ¿Alguna vez has visto a algún conocido pero de momento no lo reconociste? Me ha sucedido en unas ocasiones que estoy mirando para un lugar determinado y que probablemente veo la persona pero al no estar enfocado en ella, de momento no la reconocí.

Lucas 24: 13-16: Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban camino al pueblo de Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén.  Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido. Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos; pero Dios impidió que lo reconocieran.

¿Te siente identificado por estos versículos de alguna forma? Lo que nos habla estos versículos sucedió el mismo día que Jesucristo había resucitado. Dos de los seguidores de Jesús se dirigían al pueblo de Emaús, que significa “primavera tibia”. Mientras se alejaban del lugar en donde hace un par de días había sido testigo del asesinato de su líder, discutían todos esos acontecimientos que no podían sacar de sus mentes, irónicamente el lugar a donde se dirigían era un lugar tibio.

Probablemente así se sentían estos hombres, después de todo, parecía que sus esperanzas se desvanecían al no ver a Jesús ya resucitado, mientras lo narraban al mismo Jesús, puedo sentir la tristeza y la decepción en sus labios, estaban tan cegados por los acontecimientos que habían vivido que no podían darse cuenta que era el mismo Cristo quien hablaba con ellos desde hacía un rato y quien trataba de animarlos y reconfortarlos.

Cuando leo estos versículos y los analizo, no tengo dudas que en momentos de mi vida yo he estado en la misma situación que estos seguidores de Jesús, he estado tan enfocado en mis problemas, en las situaciones vividas que he tenido al mismo Jesús frente a mi hablándome de diferentes formas y no me he dado cuenta. De la manera en que Jesús me ha hablado de frente es a través de la biblia, en el consejo de un amigo creyente, a través de una predicación o a través de su Espíritu Santo.

Jesús aun nos habla hoy, lo que sucede es que en las vidas tan aceleradas que vivimos o nuestras propias situaciones nos impiden darnos cuenta. Así que si esta hoy angustiado o angustiada por lo que has estado viviendo últimamente, tomate unos minutos para reflexionar y permite que Dios te hable, te dirija, El siempre está dispuesto y disponible para hacerlo. Si permites que el señor se muestre en tu vida, tus ojos espirituales serán abiertos y te darás cuenta de que ya Jesús te está hablando.

Lucas 24: 31-32: De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Y, en ese instante, Jesús desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

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