No debemos menospreciar los comienzos pequeños

Recuerdo que cuando era pequeño una de las cosas que más me gustaba hacer era sembrar. Cuando era pequeño y vivíamos en urbanización mi mama me pidió que la ayudara a sembrar una flores en la jardinera de casa y para mi en ese momento fue una de las experiencias más emocionantes que había vivido a esa corta edad.

Luego un tiempo después nos mudamos al campo y teníamos un terreno bastante grande. Ahí entonces mi mama me enseño a sembrar semillas. Recuerdo que entre las cosas que me enseño a sembrar había gandules, habichuelas, maíz, y calabazas.

Me enseño que a esas semillas había que cuidarlas para que crecieran, había que echarles agua, en ocasiones había que echarle abono, y había que velar que el pasto y las enredaderas no ahogaran la planta por que podía morir, o que las gallinas no comenzaran a escarbar y sacaran la planta cuando aún estaba débil y frágil.

Cuando por fin crecieron y llego el momento de la cosecha, pudimos comer de los frutos de esas plantas que por tanto tiempo había cuidado y fue una experiencia gratificante saber que estaba alimentándome en ese momento de lo que yo mismo había sembrado como una pequeña semilla.

Ya sea que estés construyendo tu Fe personal, comenzando una familia, plantando una iglesia, comenzando algún proyecto importante o algún negocio; la parábola en que Jesús nos habla acerca de la semilla de mostaza es mensaje muy relevante que nos puede motivar y animar.

Mateo 13:31-32: El reino del cielo es como una semilla de mostaza sembrada en un campo. Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros y hacen nidos en las ramas.

La semilla de mostaza que se menciona en estos versículos, a pesar de tener un gran potencial era considerada la semilla más pequeña en Palestina durante el tiempo bíblico, pero cuando crecía podía llegar a medir unos 12 pies de alto.

Jesús utiliza la analogía de la semilla de mostaza para enseñarnos que no debemos menospreciar los comienzos pequeños. El mismo Jesús escogió el camino de un comienzo humilde cuando el vino a rescatar a la humanidad, llego sin hacer mucho ruido, sin mucho reconocimiento inmediato, pero cambio la historia de la humanidad para siempre.

Jesús escogió 12 discípulos, la mayoría de ellos eran hombre humildes y con poca educación como pescadores, recolectores de impuestos, gente común como tu y como yo. Pero esos hombres comunes y corrientes viraron el mundo al revés y convirtieron al cristianismo en la religión mas conocida en el mundo entero.

  • Dios tiene el hábito de comenzar grandes cosas a través de lo que los demás consideraban como ordinario e insignificante. Así que nadie debe desalentarse por un comienzo humilde de cualquier cosa que hagamos para el señor.
  • Cuando Dios toca y bendice gente ordinaria, entonces esas personas pueden hacer cosas extraordinarias para Dios si continúan obedeciendo.

    En la biblia podemos ver como Dios usa a un Gedeón temeroso y solo 300 hombres para derrotar un ejército completo.Vemos  a un Moisés que era tartamudo y Dios lo uso para liberar más de 1 millón de personas. Jesús alimento sobre 15 mil personas con 5 panes y 2 peces y pudiéramos seguir añadiendo ejemplos.

No importa lo que Dios te pide que comiences a hacer hoy, no te desanimes porque parece ser un comienzo muy pequeño, a su tiempo crecerá tal y como esa pequeña semilla de mostaza creció, hasta ser un gran árbol.
Zacarías 4:10: No menosprecien estos modestos comienzos, pues el SEÑOR se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia 

 

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