Manejando el estrés

¿Quién no ha sentido estrés en esta vida? Me atrevo a decir sin temor a equivocarme que todos, a mayor o menor escala lo hemos sentido. Y es que es prácticamente imposible decir que nada ni nadie nos lo provoca. Con el tren de vida tan acelerado que llevamos, la carga se convierte en demasiado pesada si decidimos cargar solos con ella.

Yo generalmente no permito que la situaciones que vivo me afecten de manera que sienta estrés, pero si llegan momentos en que puedo sentir la presión de lo que he estado viviendo y el famoso estrés manifestándose. En los pasados días he vivido momentos así  la carga del trabajo, un tráfico de vehículos descomunal de camino al trabajo y peor de regreso, situaciones personales Etc.

Me he sentido frunciendo mi frente, sintiéndome un poco irritable y permitiendo que todo eso me ponga vendas en los ojos  que me impidan ver las bendiciones que me rodean, ¿Te ha sucedido?

No tuve otro remedio que detenerme, respirar profundo y dar gracias a Dios por todas las bendiciones que me ha dado, que por supuesto, son muchas más que cualquier situación que me pudiera haber causado ese estrés.

Y es que no debemos permitir que estas situaciones tomen control de nosotros, de nuestras acciones y actitudes. Cuando el estrés nos agobia, tenemos que aprender a soltar nuestras cargas y dejar que Dios las lleve por nosotros.

1 Pedro 5:7: Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.

Amigo y amiga que me lees, el estrés llegara en algún momento a tu vida, pero ya sabes que no tienes que cargarlo tu solo/sola, Dios quiere ayudarte a llevar esas cargas. No permitas que el estrés te impida ver todas las bendiciones que te rodean, al final te darás cuenta que eres más bendecido/bendecida de lo que piensas.

Todos los derechos de autor pertenecen a José Rene Berrios

 

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