El temor nuestro de cada día

El temor es una emoción dolorosa, iniciada cuando sentimos que se acerca un peligro que puede ser real o imaginario y viene acompañado por un gran deseo de evitarlo y escapar de la amenaza. La conducta del ser humano y sus actitudes ante la vida están atadas en gran parte a esos temores que brotan de nuestro interior en diversos niveles que van desde una simple timidez hasta el pánico.

Un sentimiento moderado de temor se puede considerar normal y puede que hasta sea algo sano. Quizás sea una emoción o la conciencia de un peligro inevitable, un mecanismo de defensa. Cuando sentimos miedo lo reflejamos de diferentes formas, se aceleran los latidos del corazón, el rostro se sonroja, las manos comienzan a sudar etc.

Pero no todos los temores representan una amenaza. Algunos temores pueden ser saludables. Por ejemplo, el temor a fracasar en una prueba nos impulsa a estudiar, el temor a ser castigados nos motiva a obedecer, el temor a que nos arreste un policía nos impide violar la ley.El temor es saludable si funciona para protegernos de algún peligro o daño. Cuando el temor se limita al terreno de la protección funciona como un beneficio y como algo importante en nuestras vidas. Pero, si el temor excede esos límites al punto que controla nuestras acciones y emociones, se convierte en un terrorista.

Romanos 6:16: ¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer?

Si escuchamos al temor y le permitimos que dirija nuestras acciones, actividades y actitudes, se convertirá en nuestro amo y gobernante. En este sentido, limita nuestra vida. Decide donde iremos, que haremos, lo que diremos e incluso lo que vestiremos.

  Ninguno de nuestros temores ni de sus causas tiene el poder de controlarnos a menos que nosotros le demos ese poder. El temor puede ser usado por el enemigo cuando trates de dejar un mal hábito o pecado poniendo dudas en tu corazón. Cuando trates de restaurar tu vida, en tu mente pueden venir muchas dudas que surgen de la inseguridad de poder enfrentar nuevas situaciones.

El temor se convierte en nuestro amigo o nuestro enemigo según lo que nosotros escojamos. En el lugar adecuado el temor es un protector, pero cuando le damos demasiada importancia, se convierte en nuestro dueño. No podemos permitir que ningun temor nos limite, Dios en su gran amor nos ha dado la fortaleza y el impulso que necesitamos para vencer cualquier temor.

2 Timoteo 1:7: 7 :Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y auto disciplina.

Sea cual sea el temor que estas enfrentando en tu vida decide hoy a vencerlo, no solo ni sola, sino con la ayuda del Dios que todo lo puede, recuerda siempre que el ser valiente no significa ausencia de temor, sino el decidirse a actuar a pesar de el.

 

 

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