Dando un paso adelante

¿Alguna vez has sentido que tu corazón palpita más fuerte cuando escuchas hablar de una causa o una necesidad? Yo creo que todos nos identificamos con alguna causa o necesidad en el mundo. Puede que sea por personas en necesidad económica, por niños sin padres, por mujeres que han vivido la violencia doméstica etc.

Existen muchas necesidades en el mundo en que vivimos, muchas de ellas deben de ser atendidas con mucha urgencia.  Mi corazón también palpita más fuerte cada vez que veo o escucho hablar de estas necesidades, pero esto no se debe quedar solo en emociones, probablemente si te identificas tanto con alguna necesidad, quizás Dios lo ha puesto ahí por un motivo, debes de hacer algo al respecto. Esto fue lo mismo que le sucedió a Nehemías.

Nehemías 1:3-4: Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego. Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo.

Nehemías deseaba saber como estaba su ciudad natal, al enterarse de la situación difícil en que estaba, su corazón se lleno de dolor. Eso es precisamente lo que quizás te pasa a ti cuando ves o escuchas de unas situaciones en particular. Nehemías no era ni ingeniero ni arquitecto, pero el sabía que tenia que hacer algo, no podía quedarse de brazos cruzados. Decidió orar intensamente y a la vez comenzó a escribir un plan de acción.

Nehemías era copero del rey, una posición de mucha confianza, sabía que el rey no le dejaría salir de su palacio así porque si. Como parte del plan de Nehemías, escribió todos los materiales que necesitaba para reconstruir los muros de su ciudad natal y los lugares en donde podía conseguirlos. Pero pasaron unos meses y ya Nehemías no podía discimular su tristeza delante del rey.

Nehemías 2:2: Me preguntó: ¿Por qué te ves tan triste? No me parece que estés enfermo; debes estar profundamente angustiado. Entonces quedé aterrado, pero le contesté: Viva el rey para siempre. ¿Cómo no voy a estar triste cuando la ciudad donde están enterrados mis antepasados está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego?

Nehemías no podía darse el lujo de estar triste delante del rey, ya que podía costarle su vida, pero esa causa que palpitaba en su corazón valía la pena. Dios puso su mano en la situación y el rey se compadeció y le ofreció a Nehemías toda la ayuda que necesitara. Suplió los materiales, le entregó carta para que pudiera pasar sin problemas a través de los diferentes pueblos y le dió el permiso a ausentarse de su empleo y con sueldo incluido.

Conozco unos buenos amigos que fueron a Haití luego del terremoto hace unos años atrás. El señor toco su corazón para llegar hasta allá y ofrecer ayuda. Permanecieron allí por varios días enseñando a nuestros hermanos Haitianos a confeccionar unos brazaletes hechos de lata, ya que este material es muy fácil de obtener. No solo llevaron la semilla del evangelio, sino que dejaron en manos de nuestros hermanos Haitianos una herramienta para subsistir económicamente.

Sabes, tal vez Dios ha estado tocando tu corazón con alguna causa o necesidad pero aún no has tomado una acción. Te motivo en el día de hoy a dar un paso al frente y tomar acción. Es posible que tu seas esa persona que Dios escogió para ser de bendición a las vidas de esas personas o esa causa. Así que motivate, pídele ayuda a Dios y da un paso al frente, no tienes idea de lo que Dios puede hacer por medio de ti.

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4 comments
Lennie
Lennie

Cuando das sin esperar nada a cambio recibes grandes bendiciones sin esperarlo.

José Rene
José Rene

amen, esa debe de ser nuestra actitud !

José Rene
José Rene

Claro que si! Se lo agradezco mucho

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