Navegando en la dirección equivocada

perfect storm

Jonás 1:1-3: El SEÑOR le dio el siguiente mensaje a Jonás, hijo de Amitai: «Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive. Pronuncia mi juicio contra ella, porque he visto qué perversa es su gente» entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del SEÑOR. Descendió al puerto de Jope donde encontró un barco que partía para Tarsis. Compró un boleto, subió a bordo y se embarcó rumbo a Tarsis con la esperanza de escapar del SEÑOR. 

Todos nosotros en algún momento de nuestras vidas hemos sido Jonás. Sabemos en nuestro corazón que Dios nos ha hablado, que nos ha pedido que hagamos algo o quizás nos ha pedido que no hagamos algo. Pero nosotros hemos comprado un boleto hacia un lugar en la dirección contraria a la que El nos envió. Las razones, pueden ser muchas, posiblemente y por alguna extraña razón pensamos que tenemos un mejor plan que el de Dios.

En nuestra mente no podemos concebir lo que Dios nos está pidiendo, la dirección que Dios nos da no parece la adecuada, para nosotros no hace sentido. Jonás 1:4 y 17: Ahora bien, el SEÑOR mandó un poderoso viento sobre el mar el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco. Entre tanto, el SEÑOR había provisto que un gran pez se tragara a Jonás; y Jonás estuvo dentro del pez durante tres días y tres noches

Dios no tenías en su plan original enviar una tormenta, pero Jonás no le ofreció otra alternativa. Si Jonás hubiera obedecido, que mucho sufrimiento se hubiera evitado. Esa es tu historia y la mía, en muchas ocasiones corremos hacia el lado opuesto del que Dios nos pidió. ¿Podemos escapar del señor? Claro que no.

Pero qué bueno que Dios es un Dios de oportunidades, el no se rinde fácilmente con nosotros. Jonás 2:10: Entonces el SEÑOR ordenó al pez escupir a Jonás sobre la playa.

Entonces nuevamente le hablo a Jonás y le dio nuevamente unas instrucciones.

Jonás 3:2-5: Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive y entrega el mensaje que te he dado. Esta vez Jonás obedeció el mandato del SEÑOR y fue a Nínive, una ciudad tan grande que tomaba tres días recorrerla toda.

El día que Jonás entró en la ciudad, proclamó a la multitud: Dentro de cuarenta días Nínive será destruida. Entonces la gente de Nínive creyó el mensaje de Dios y desde el más importante hasta el menos importante declararon ayuno y se vistieron de tela áspera en señal de remordimiento.

Dios pudo haberle dicho a Jonás, ” Perdiste tu oportunidad”, pero decidió en lugar de eso, ofrecerle otra oportunidad, esta vez Jonás obedeció y gracias a eso, toda una ciudad creyó en el señor y cambiaron el rumbo de sus vidas para siempre. Recuerda que en algún momento, tu y yo hemos sido como Jonás, ¿Que Dios te ha pedido que hagas y corriste en dirección contraria?

Todavía estas a tiempo de rectificar, Dios es un Dios de amor y de oportunidades y tal y como en el caso de Jonás, tu obediencia puede cambiar el rumbo de muchas vidas,

( Todos los derechos de autor pertenecen a José Rene Berrios )

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1 comments
Profa. Elizabeth Vargas
Profa. Elizabeth Vargas

Qué muchas veces navegamos en la dirección equivocada, hermosa reflexión!!! Dios nos ayude a cumplir su propósito y su perfecta voluntad!!

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