Es tiempo de sembrar

Para nosotros como seres humanos se nos hace difícil corresponder el mal con bien, es algo que esta fuera de nuestra naturaleza. Estamos acostumbrados a la ley de “ojo por ojo y diente por diente”. Nos decimos a nosotros mismos ” Tu me hiciste daño, ahora es mi turno” .Es una realidad que la mayoría de los seres humanos nos sentimos así ante este tipo de situación. Pero esas acciones y actitudes están bien lejos de lo que Dios nos pide que hagamos. Nunca jamás debemos pagar mal por mal.

Gálatas 6:8: Los que viven sólo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna. 

Creo que aunque la mayoría de nosotros no sea agricultor, podemos estar de acuerdo que lo que sembremos, eso mismo vamos a cosechar. Por ejemplo, si sembramos maíz no podemos pretender que el fruto sea tomates, eso iría contra toda lógica. De esa misma manera si sembramos odio no cosecharemos amor, si sembramos mentiras, no cosecharemos verdad y así sucesivamente.

La biblia nos dice en Gálatas 6:9-10: Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe.

Cuando sembramos un fruto o una planta, no veremos su crecimiento de un día para el otro, no podremos disfrutar de sus frutos inmediatamente. A veces nos cuestionamos, ¿Valdrá la pena tratar bien a los demás cuando no recibo de ellos el mismo trato? El versículo 9 nos pide que no nos cansemos de hacer el bien porque tarde que temprano, veremos los resultados de nuestras acciones. Puede que no lo veamos tan rápido como queramos pero definitivamente en la persistencia esta la clave.

Siempre que este de nuestra mano el hacer el bien, es nuestro deber hacerlo. A veces nos quejamos de las situaciones que están viviendo nuestros respectivos lugares. La violencia, la falta de comprensión, la falta de amor, las constantes mentiras. Pero tristemente solo estamos cosechando el fruto de lo que por muchos años hemos sembrado. ¿Tiene solución esto? Por supuesto que si, y aunque no lo lograremos solo con nuestras propias fuerzas y debemos poner nuestra total dependencia en Dios, tu y yo podemos aportar ese granito de arena que se necesita para vivir en un mundo mejor.

De ahora en adelante vamos a proponernos el sembrar el bien, un saludo a cada persona que podamos, unos buenos días/tardes, expresar las gracias cuando la situación lo merite y el seguir enseñando estos y otros valores a nuestros niños pueden ser el agente catalítico que nuestra generación y la generaciones venideras necesitan para vivir en paz y armonía los unos con los otros.

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