Prepárate para la lluvia

El siguiente pensamiento me motivó a escribir acerca de este tema “La manera de ver cada día, va a depender de hacia quién estés mirando”. Me quedé reflexionando  y me di cuenta cuan cierto es eso.

Muchas veces nos sentimos tan agobiados por los problemas, tan cargados por las responsabilidades del diario vivir, por las presiones económicas, que sólo vemos el lado negativo de las cosas.

Pero cuando voy a la Biblia me doy cuenta de que no somos los únicos que nos ha sucedido esto. En la Biblia se pueden encontrar múltiples ejemplos de hombres y mujeres que veían las cosas de una manera negativa, pero también puedo encontrar ejemplos de hombres y mujeres que veían las cosas como Dios quiere que las veamos.

Uno de esos hombre lo fue Elías. El mismo había orado por que no hubiera lluvia porque el pueblo de Dios se había apartado de El y estaba adorando a otros dioses.

Luego de una gran victoria sobre 450 profetas de Baal y de 3 años y medio sin lluvia, Elías comenzó a orar por que cayera lluvia. Luego Elías dijo a Acab: Vete a comer y a beber algo, porque oigo el rugido de una tormenta de lluvia que se acerca. Nuestro amigo Elías podía escuchar la lluvia venir desde antes de que ocurriera. Pero más que escucharla físicamente, esto demuestra la seguridad de Elías en la respuesta de Dios.

Envió a su siervo a subir al monte y mirar al mar a ver si veía la lluvia venir de camino. Luego le dijo a su sirviente: Ve y mira hacia el mar. Su sirviente fue a mirar, y regresó donde estaba Elías y le dijo: No vi nada. Siete veces le dijo Elías que fuera a ver. Finalmente, la séptima vez, su sirviente le dijo: Vi una pequeña nube, como del tamaño de la mano de un hombre, que sale del mar. Entonces Elías le gritó: Corre y dile a Acab: “Sube a tu carro y regresa a tu casa. ¡Si no te apuras, la lluvia te detendrá!”. Poco después el cielo se oscureció de nubes. Se levantó un fuerte viento que desató un gran aguacero, y Acab partió enseguida hacia Jezreel.

El siervo de Elías luego de subir 7 veces, al fin pudo ver una pequeña nube que a la distancia se veía como el puño de un hombre, pero Elías declaró que venía una gran lluvia, poco de después esa gran lluvia calló. Cuando te lleguen los problemas, las preocupaciones, en vez de mirar al suelo y ver la sequía, debes de levantar tus ojos al cielo y ver a la distancia la nube que Dios te ha enviado. Y cuando veas esa pequeña nube, debes de saber que una abundante lluvia viene a acabar con la sequía que hay en tu vida, llámese tristeza, problemas económicos, divorcio, enfermedad, cargas, no importa su nombre, la lluvia de bendiciones de Dios viene de camino.

Pero debes de aprovechar cuando veas la pequeña nube e ir y preparar el terreno. Ese mismo terreno que no ha podido dar frutos durante el tiempo de sequía, preparalo para recibir la lluvia de bendiciones que Dios te envía, y asi verás la gran cosecha que tendrás en tu vida.

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