El regalo que no me gané

Me gustaría comenzar haciendo una pregunta  ¿Cuantos alguna vez han recibido un regalo que saben que no se lo habían ganado? Estoy seguro que si transportamos nuestras mentes a cuando éramos niños encontraremos muchas historias que contar acerca de eso.

Ese día de tu cumpleaños en donde no te comportaste muy bien, desobedeciste las ordenes de tus padres pero aun así, ellos decidieron entregarte tu regalo, aunque no te lo habías ganado…

Puede ser la ocasión en que querías ser parte de un equipo deportivo en tu escuela, pero tus padres te dijeron que tus calificaciones debían ser buenas para recibir el permiso de participar en el equipo, paso el tiempo y tu decidiste esforzarte poco para estudiar y una vez llegaron tus calificaciones, no fueron las que tus padres esperaban, aun así con amor ellos se sentaron contigo, con amor te explicaron porque deseaban que estudiaras y tuvieras una carrera, luego de esta conversación, aun así te permitieron participar del equipo.

Ya de adultos, en tu lugar de trabajo, apenas completabas las labores a tiempo, tu tiempo de almuerzo, lo extendías unos minutos mas allá de lo permitido, pensando que nadie se daba de cuenta, llegabas tarde constantemente, una vez llega el tiempo de las evaluaciones para decidir si te mereces un aumento de sueldo, tu jefe te llama a la oficina, te habla de cómo se ha dado cuenta de todo lo que has estado haciendo y lo que no has estado haciendo, de tus constantes tardanzas, te dice amablemente que él sabe que tu puedes hacer un mejor trabajo, que espera mas de ti, que sabe que tú tienes el potencial, al final de la charla te dice que aunque en este momento no te lo ganaste, sabe que tu familia depende de esto y decide ofrecerte otra oportunidad y te otorga el aumento de sueldo.

Todas estas historia tienen algo en común, ninguno de los protagonistas se gano el favor que les fue ofrecido aun así, les fue otorgado un premio. Así mismo es nuestro Dios, aun sin nosotros merecerlo, eso se llama, la gracia de Dios. Nuestra salvación, es algo que es un regalo de Dios, y es ninguno de nosotros hemos podido hacer nada para ganarla.

Romanos 9:15-16: Pues Dios le dijo a Moisés: Tendré misericordia de quien yo quiera y mostraré compasión con quien yo quiera. Por lo tanto, es Dios quien decide tener misericordia. No depende de nuestro deseo ni de nuestro esfuerzo.

Dios nos ofrece su salvación por medio de su gracia, o sea no por obras, ya que por mejores personas que seamos, las obras no son suficientes para ganar esa salvación, Dios por su bondad nos la ofrece a todos los que decidimos creer en El y en su hijo Jesucristo.

Juan 1:17: pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

El tema a veces se hace un poco complicado de entender, pero explicado de manera sencilla lo que quiere decir es que la idea de que la gracia es algo que Dios da sin tomar en cuenta las acciones, deseos, ni intenciones sean malas o sean buenas, es un regalo que Cristo nos dio cuando fue a la cruz a morir por cada uno de nosotros, ese es el mejor regalo que no me gane pero lo recibí solo por el amor de mi padre.

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