Este es tu momento

El juego de baloncesto ha sido uno cerrado, ha sido una batalla cuerpo a cuerpo de principio a fin, el jugador estrella del equipo ha anotado casi el 50 % de los puntos del equipo. El juego se encuentra empate, quedan solo 30 segundos de juego, el jugador estrella del equipo se encuentra defendiendo el jugador estrella del equipo rival. De repente el rival logra evadir la defensa del jugador estrella de tu equipo, este al no saber que hacer comete una fuerte falta antideportiva y es expulsado del juego restando solo 25 segundos. ¿Y ahora que sucederá?

Hace falta alguien que entre a juego a sustituir el jugador estrella. Contra todos los pronósticos, el entrenador de tu equipo, torna su mirada hacia ti, llama tu nombre y te dice, “Es tu turno de entrar al juego” Sorprendido piensas que debe de ser una broma de mal gusto. Tu has estado toda la temporada mirando los juegos desde el banco, apenas has sudado un poco la camiseta del equipo, claro, sólo cuando tu equipo lleva una considerable ventaja sobre el rival de turno. Tan sólo has lanzado un par de tiros al canasto y por supuesto, los has fallado.

El jugador estrella del equipo rival va a la línea del tiro libre y lo falla, pero aun así su equipo tiene posesión del balón. El reloj corre, tan sólo quedan unos pocos segundos, el equipo contrario lanza el balón al canasto y anota dos puntos. Tu entrenador pide un tiempo fuera, una vez reúne los jugadores y nuevamente torna su mirada hacia ti, apenas puedes creerlo, el entrenador informa la jugada y tu eres el designado a tomar el último tiro del juego, nadie del equipo contrario sospecharía que la última jugada está a tu cargo.

Las manos te sudan, sientes que estas temblando. Ya hay que volver a la cancha, el árbitro suena el silbato, los jugadores de tu equipo comienzan a pasarse la bola entre si, los jugadores del equipo contrario comienzan a defender a todos tus compañeros tal y como lo sospecho el entrenador, faltando 5 segundos recibes el balón en la zona de tres puntos, quedan 4,3,2 lanzas la bola mirando al canasto parece que todo corre en cámara lenta, suena la chicharra final seguido el balón entra al canasto, ganaste el juego! Eres el héroe de todo tu país.

Algo parecido como esto, le sucedió a David cuando fue escogido como rey de Israel. 1 Samuel 17: Después Samuel preguntó: ¿Son estos todos los hijos que tienes? Queda todavía el más joven contestó Isaí. Pero está en el campo cuidando las ovejas y las cabras. Manda llamarlo de inmediato dijo Samuel. No nos sentaremos a comer hasta que él llegue. Al estar David de pie entre sus hermanos, Samuel tomó el frasco de aceite de oliva que había traído y ungió a David con el aceite. Y el Espíritu del Señor vino con gran poder sobre David a partir de ese día.

David siendo el menor de 5 hermanos, nadie pensó que el sería el escogido para ser rey. Después de todo, sus hermanos eran soldados experimentados, más grandes y fuertes que el, David había pasado toda su vida “sentado en el banco” sin ser notado. El rey Saúl había pecado constantemente contra Dios hasta que Dios dijo que ya era tiempo de que saliera de juego. Era el momento de David para brillar. Samuel saco su frasco de aceite y ungió a David como próximo rey de Israel.

Sabes, quizás esta es también tu historia, has servido fielmente al Señor por muchos años desde el banco o la silla de la iglesia, mirando a los demás brillar en diferentes ministerios llevando la palabra de Dios que es también lo más que anhelas. Pero sabes, el Señor te esta llamando en este momento y te dice que ya fue suficiente,tu tiempo de estar sentado termino, que ya es tu tiempo de salir del banco y entrar al juego, Dios te necesita. ¿Estas listo para aceptar el reto?

 

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