A palabras necias, oídos sordos

Que bien se siente cuando estamos haciendo lo que nos gusta, lo que nos llena de satisfacción y nos alegra el corazón. Muchas veces cuando más tranquilos estamos, cuando más felices nos sentimos y/o cuando estamos haciendo los que Dios nos envió a hacer, se presentan personas o situaciones para distraernos de lo que estamos haciendo. Hay personas que se dedican a desanimar a las demás, y  a decirles todas las razones por las que no pueden o no deben seguir sus sueños, tratan de desalentarnos de hacer la voluntad de Dios y opinan porque según ellos deben desistir de hacer lo que estamos haciendo.

Pero esto no es nada nada nuevo, esto ha sido así por miles de años, la Biblia nos ofrece múltiples ejemplos de esto. Una de estas situaciones las vivió el profeta Nehemías.

Nehemías 2:18-19: Después les conté cómo la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí, y acerca de mi conversación con el rey. De inmediato contestaron: ¡Sí, reconstruyamos la muralla! Así que comenzaron la buena obra. Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías y Gesem el árabe se enteraron de nuestro plan, se burlaron con desprecio.

Aquí vemos como se burlaron de Nehemías para desalentarlo. Desde el capítulo 2 hasta el capítulo 6 del libro de Nehemías, estos dos hombres buscaron diferentes maneras para hacerlo desistir de reconstruir los muros de Jerusalén. Se burlaron, lo amenazaron con un ataque a la ciudad, intentaron sacarlo de la ciudad e intentaron desacreditarlo. Pero Nehemías no se desconcentro en ningún momento, el estaba seguro de lo que Dios lo había enviado a hacer.

Nehemías es un buen ejemplo de cómo debemos reaccionar ante el ridículo que nos quieren hacer pasar los demás. El no se sintió intimidado ni se arrepintió de lo que Dios quería que el hiciera reconstruyendo el muro. No perdió el tiempo enojándose ni perdió el tiempo buscando venganza contra sus enemigos. Para Nehemías lo que Dios le había pedido que hiciera era demasiado importante como para dejarse desanimar por estos dos hombres.

Cuando Nehemías trató de hacer lo bueno, se buscó problemas. No siempre que hagamos la voluntad de Dios las cosas van a salir perfectas, tendremos oposición, gente en contra de nosotros, obstáculos, en fin, no necesariamente va a ser fácil.  Nehemías le entregó la situación a Dios y dejó que El se encargara de ella. ¿El resultado? La reconstrucción del muro fue terminada en tiempo récord, contra todas las expectativas, ¿Por qué? 2 razones, primero esta obra nació en el corazón del mismo Dios y su mano estaba puesta sobre ella, segundo Nehemías nunca prestó atención a nada de lo que trató de impedir que la obra de Dios se completara.

¿Haz pasado o estas actualmente pasando por una situación similar? Mi consejo es que no pierdas la fe, si lo que estas haciendo es lo que Dios te pidió que hicieras, el enemigo no te podrá detener.

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