Bien cuidados

Salmo 23:1 : El Señor es mi pastor, nada me faltará

Con estas hermosa palabras comienza el Salmo más conocido en el mundo entero. Muchos de nosotros podemos recitarlo de memoria. ¿Pero, realmente lo creemos cuando lo decimos?

Este Salmo nos habla acerca de la fidelidad de nuestro Dios. Es una declaración poderosa acerca de nuestra confianza en Dios. Este versículo nos transporta a esa época cuando una de las oficios más comunes era el pastorado.  Con frecuencia el más joven de la familia era el encargado de las ovejas. Los rebaños de las ovejas necesitaban de una protección constante debido a que en ese tiempo existían muchos peligros para ellas, ya que habían muchos animales salvajes que querían hacerle daño y matar las ovejas para comerlas.

El pastor atravesaba por muchos peligros para mantener sanas y salvas a sus ovejas. Una de las obligaciones mas importantes para el pastor era el proveerle alimento a sus ovejas. Regularmente para el tiempo de la primavera había abundancia de pastos verdes para las ovejas, pero una vez llegaba el verano o los meses de invierno, los pastos empezaba a secarse y  podía escasear el alimento.  El pastor buscaba hasta el cansancio y no se detenía hasta que en algún lugar encontraba el alimento necesario para sus ovejas, muchas veces no era fácil encontrarlo, pero el pastor no cesaba de buscar hasta encontrar ese alimento.

Estos animalitos solían ser bien dociles, animales pasivos, indefensos que facilmente se perdían y si su pastor no las dirigía directamente hasta su alimento, muchas veces no podían encontrarlo. Las ovejas, al ser animales indefensos era más seguro para ellas el mantenerse unidas en grupo, pero si una de estas ovejas se perdía tratando de buscar alimento, se convertía en presa facil para los depredadores. La vigilancia y la atención del pastor era vital para proteger a las ovejas y evitar que se alejaran del grupo. Pero las ovejas no sentían ninguna preocupación, simplemente, confiaban del cuidado de su pastor. ¿Podemos decir nosotros lo mismo?

Nosotros también somos ovejas al cuidado de nuestro pastor, pertenecemos a Dios de dos maneras, primero porque El nos creo, Efesios 2:10: Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús y segundo porque El nos salvó, Jesús entregó su vida en la cruz del calvario para darnos la salvación y alejarnos del pecado a cada uno de nosotros.  Juan 10:11 nos dice: Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.

Dios se encargará de cubrir nuestras necesidades más profundas, como expresa David en este Salmo, Dios se encargará de que nada de lo que necesitemos nos falte. Eso no quiere decir que concederá cada una de nuestras peticiones por el auto deportivo último modelo, o la casa de lujo o la computadora último modelo, sino que el suplirá nuestras verdaderas necesidades. Un ingrediente necesario aquí es nuestra fe, es necesario que pongamos toda nuestra confianza en Dios. Si El envió a su único hijo a morir por ti en la cruz del calvario para perdonar tus pecados, ¿No crees que también esta dispuesto a suplir tus necesidades?

Cuando el temor y las dudas se quieran sembrar en tu mente, recuerda El Señor es mi pastor, nada me faltará, cuando la economía se ponga difícil y no sabes como llevarás el alimento a tu casa recuerda El Señor es mi pastor, nada me faltará. Si en algún momento tu salud se quebranta y no sabes que sucederá recuerda El Señor es mi pastor, nada me faltará. No importa cual sea tu más profunda necesidad, no te olvides que El Señor es mi pastor, nada me faltará.

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