¿Quien es tu jefe?

¿Alguna vez has realizado una labor sin muchos deseos de hacerla? Yo estoy seguro que cada uno de nosotros en algún momento ha decidido hacer algo sin muchos ánimos, ya sea en los estudios, en tu trabajo, en la iglesia o en alguna tarea de tu hogar. No se puede negar que somos seres humanos y a veces estamos cansados, desanimados por alguna situación, nos sentimos enfermos o simplemente no te interesa lo que estás haciendo.

Esto lo vemos en diferentes áreas de la vida diaria, pero hoy utilizare un ejemplo laboral. A veces en nuestros empleos queremos tomarnos un día fácil, sin mucho esfuerzo y sabemos que no estamos dando el máximo. Quizás lo que sucede es que nos ausentamos con frecuencia, llegamos tarde y lamentablemente todos se han dado cuenta de dos cosas, 1. Eres cristiano o cristiana, y 2. No te estás esforzando demasiado. Tal vez no te agrada el trabajo que haces o no te agrada tu ambiente de trabajo, tu jefe no te ofrece el reconocimiento que quisieras, pero sabes, no podemos utilizar eso como excusa.

La biblia nos dice en Colosenses 3:23-24: Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo.

La palabra del señor es muy clara en esto, hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, no para nadie en tu lugar de trabajo, ni tan siquiera para tu jefe, pero trabaja de buena gana como si fuera para el mismo Dios. En realidad ese es nuestro jefe, a Él es que tenemos que darle cuentas. Nosotros como creyentes debemos de dar el ejemplo en nuestro lugar de trabajo. Quizás tú eres el instrumento que Dios usa para cambiar el ambiente en tu trabajo.

¿Todos allí trabajan sin ánimo?, quizás tu puedes ser la chispa de energía que necesitan, ¿Todos acostumbran llegar tarde o ausentarse con frecuencia?, quizás tu ejemplo de responsabilidad puede influir a tus compañeros, ¿Tu ambiente de trabajo es hostil y no trabajan en equipo? quizás tu amor, tu sonrisa, tu diligencia  y la paz que reflejas hace a tus compañeros cambiar su actitud hacia los demás y hacia el trabajo. Las buenas actitudes son contagiosas.

El versículo 24 también nos dice que nuestra recompensa viene de Dios. No hagas las cosas esperando una recompensa, has las cosas bien, desinteresadamente, créeme, no importa que recompensa te puedan ofrecer en tu lugar de trabajo, las recompensas de Dios no hay quien las iguale, así que recuerda ; Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.

 

 

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