Recalculando

¿Alguna vez has utilizado un GPS? Para muchos este aparatito se ha convertido en una herramienta muy útil, sobre todo si son malos para encontrar o recordar direcciones. Hace varios años atrás si necesitabas encontrar una dirección, dependías de un mapa de papel, pero para utilizar el mapa necesitabas o ir acompañado o detenerte en algún lado en la carretera para poder leerlo (más vale que no intentaras leerlo manejando).

Hoy día con la llegada del GPS no es necesario leer un mapa e interpretarlo, solo entras la información de la dirección al GPS y listo. Este aparato digital según vas manejando te habla con voz muy profesional y te va indicando en que carril debes manejar, que número de salida debes tomar, en que dirección debes doblar, en fin, prácticamente te lleva directo al lugar que deseas.

Personalmente he tenido mis diferencias con el GPS, en ocasiones me ha hablado, me ha indicado que salida debo tomar, pero yo me he dicho “a la verdad que este aparato no sabe lo que dice” y he decidido tomar otra dirección, pensando que realmente se a donde estoy y a donde me dirijo, tan pronto tomo una ruta diferente a la que me indica el Sr o Sra GPS, inmediatamente escucho su voz indicándome “Re calculando” “Re Calculando”  como queriendo advertirme que no debo seguir ese camino.

Obviamente no he dado mi brazo a torcer y he insistido en seguir la ruta que yo creo es la correcta e incluso he apagado la voz del GPS para que no me siga hablando e indicándome a donde debo ir, solo para encontrarme perdido y sin idea de donde estoy y no teniendo otra alternativa que admitir que estaba equivocado, encender nuevamente el GPS y llegar al lugar siguiendo sus instrucciones y dándome cuenta que de haber escuchado su voz hubiera llegado hace mucho rato al lugar que debía llegar.

De esta misma manera en muchas ocasiones el Espíritu Santo me ha tratado de indicar que debo tomar una dirección, y yo he decidido tomar otra ruta que a mis ojos es la correcta. Al igual que con el GPS, el Espíritu Santo ha tratado nuevamente de advertirme que no debo tomar esa ruta, esa decisión, y al igual que con el GPS, he tomado la tonta decisión de no escuchar esa voz, solo para más tarde darme cuenta que todo el tiempo estuve equivocado y de haber obedecido su voz, hubiera llegado más rápido a donde me dirigía y sin tantos contratiempos.

¿ Te sientes identificado o identificada? No te sientas mal, en algún momento de nuestra vida, a todos nos ha sucedido. He aprendido a través de mi caminar con el Señor que sus caminos son siempre mejor que los míos, unas veces lo aprendí por experiencia y otras por obediencia. Juan 16:13 nos dice: Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.

El Espíritu Santo es el GPS interno que Dios nos regalo a los que creemos en El para guiarnos en todas las facetas de la vida. Debemos aprender a reconocer cuando nos esta hablando y nos quiere indicar que pasos debemos tomar, ya sea relacionado a una decisión, a algo que queremos hacer o decir, guardarnos de un peligro, como debemos actuar o simplemente que nos llene de sabiduría para entender su palabra, y claro esto son solo algunos ejemplos ya que El nos puede dar dirección en cualquier cosas que necesitemos.

Mi mejor consejo es que estemos atentos a la voz del Espíritu Santo y que quiere decirnos y que seamos obedientes a su voz, el sólo quiere llevarnos por un mejor camino para que lleguemos al destino que Dios tiene preparado para nosotros.

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