En el asiento del pasajero

Que difícil se nos hace a los seres humanos el no sentirnos en control. Cuando nos enfrentamos a un situación en la que sabemos que no podemos hacer nada nos causa molestia.Muchos piensan que hay dos formas de hacer las cosas ;la manera incorrecta o a mi manera. Es como cuando estamos acostumbrados a manejar nuestro vehículo y llega un día que por alguna razón tenemos que entregar las llaves dejar manejar a otra persona.

En ese momento estamos sentados en el asiento del pasajero y sin el volante en la mano, pero en nuestra mente seguimos al volante del vehículo, pensando en de que manejaríamos en ese momento, si aumentaríamos o reduciríamos la velocidad, si creemos que había un camino mas seguro o mas corto, en fin, aparenta que cedimos el control del automóvil y en lo físico si, pero realmente dentro de nosotros seguimos en control porque pensamos que nadie maneja mejor que nosotros.

De esa misma manera en el sentido espiritual muchos piensan que Jesús es lo suficientemente bueno para ir en el asiento del pasajero pero no para ir al volante de nuestras vidas, porque si Él esta en control significa que ya nosotros no lo estamos. Le permitimos manejar en algunas ocasiones cuando yo lo decida, si es un viaje corto y de menor importancia, pero que difícil es entregarle el total control de nuestras vidas.

Cuando Él esta en control significa que ya no solo hacemos lo que nos satisface a nosotros, sino lo que es la voluntad de Dios. Significa que ya nuestro tiempo no solo lo dedicamos para nosotros, sino que nuestro tiempo es de Él y debemos utilizarlo sabiamente, cuando Jesús esta en control significa que ya no damos rienda suelta a nuestras emociones sin control como el coraje, el odio, los resentimientos sino que ejercemos el dominio propio, el amor y nos preguntamos ¿Que haría Jesús? antes de actuar.

Cuando dejamos que el sea quien maneja, estamos dejando a un lado nuestro ego y admitiendo que cuando Él esta en control las cosas van mejor. La rendición no es lo mismo que la pasividad, la voluntad de Dios para tu vida incluye el ejercer la creatividad, tomar decisiones y tener iniciativa. La entrega no significa dejarse pisotear, significa que tendrás que pelear para dejar a un lado el status quo.

Cuando decido entregar mi vida a Dios estoy ofreciéndole mi obediencia. Hago lo que el dice, ya no estoy en control, y si lo pensamos bien, no hay duda que es la mejor decisión que podemos tomar. Cuando me rindo, no solo entrego mi voluntad, sino que también puedo dejar a un lado la carga de que los resultados dependen de mi.

Gálatas 2:20:Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.

( Todos los derechos de autor pertenecen a José Rene Berrios) https://www.facebook.com/jrberriosblog  https://twitter.com/jrberrios28

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