Agradecido II

En 1993 exactamente un año después de mi hermana haber sido detectada con Leucemia, mi mamá fue diagnosticada con cáncer del seno. De ese momento en adelante comenzó otra dura batalla para toda mi familia. A pesar que desde un principio cuando fue diagnosticada el médico no dio muchas esperanzas, mi mamá nunca perdió su fe y siempre tuvo la certeza que Dios la podía sanar.

Fueron muchos los tratamientos que atravesó de quimio y radioterapias, en muchas ocasiones había parecido que había vencido el cáncer, pero tiempo después reaparecía en otra parte de su cuerpo, a pesar de eso, nunca se decepcionó y su fe nunca la perdió. Mi mamá fue un ejemplo en todos los sentidos para mi, además de su fe inquebrantable tenía un tremendo sentido del humor, siempre tenía un chiste y una ocurrencia, gracias a la manera que era, contaba con muchas amistades y herman@s en la fe que siempre estaban pendientes de ella.

Yo siempre fui bien apegado a mi mamá, ¿Comó no serlo si ella era tan especial? Luego de 5 años batallando con el cáncer, mi mamó partió con el Señor, pero el legado que dejó en mi vida y en mi corazón aún están intactos. Todo lo que soy hoy día, se lo debo en gran parte a mi mamá y a Dios, la extraño con todo mi corazón cada día, pero tengo la certeza que nos volveremos a ver cuando acaben mis días aquí en esta tierra y corra a abrazarla y besarle.

Los años que pasaron luego de la partida de mami, fueron difíciles, no solo por su pérdida, sino por estar librando mis propias batallas por mi timidez y falta de confianza en mí mismo. Llegó el momento en que me sentí totalmente sólo, abandonado, pero eso era solo mi percepción, ya que nunca lo estuve porque Dios nunca se apartó de mi lado. No fue hasta que decidí entregar todas esas inseguridades y mis dudas y le dije al Señor toma tu el control de mi vida que todo comenzó a cambiar para mí.

Inmediatamente comencé a sentir a Dios trabajando en mi vida, vi las cosas desde otro punto de vista, mi fe comenzó a crecer más y más y decidí tomar el ejemplo de mi mamá y a luchar sin importar la situación. Unos años después llego el amor de mi vida, mi esposa Yanira y desde entonces ha sido una aventura, entre Dios, Yanira y Yo. Hoy más que nunca doy gracias a Dios por todo lo que es en mi vida y en la de mi esposa, tengo el privilegio de servir con ella de líderes de jóvenes en nuestra iglesia y se que esto es solo el comienzo.

Doy gracias a Dios por los amigos y amigas que ha puesto en el camino, no saben lo especial que son para nosotros. Dios ha hecho muchas promesas para nuestras vidas, y hacia eso nos encaminamos con mucha alegría y expectación. Gracias Dios por estos 35 años que me permites cumplir, han sido llenos de experiencias, alegrías y sueños y sé que muchas más nos esperan.

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